Tag Archives:

Hacia una economía circular

Existen dos vías para mantener el valor de los materiales y lograr una economía circular:

1) Utilizar las cosas durante más tiempo

El camino más efectivo hacia la economía circular consiste en reemplazar las cosas con menos frecuencia, reduciendo así la necesidad de nuevos materiales. Pero, por muy sencillo que parezca, adaptar los modelos de negocio tradicionales y rentables a una mayor vida útil de los productos requiere un cambio drástico de mentalidad desde todos los ángulos.

Prolongar la vida útil de los teléfonos podría reducir sus residuos hasta en un 25%

Prolongar la vida útil de los teléfonos podría reducir sus residuos hasta en un 25%

No es una idea revolucionaria y en la mayoría de los países de renta baja y media, muchos productos de consumo tienen una vida útil más larga que en países con mayores rentas. Los consumidores tendrán que adaptar su comportamiento, por ejemplo, consumiendo (comprando, alquilando o pidiendo prestado) productos cuya vida útil puedan prolongar mediante su mantenimiento, reparación, reutilización y reventa. Es posible que estos productos sean más caros y que, en algunos casos, deban consumirse mediante suscripciones o alquileres en lugar de compras directas. Los poderes legislativos también tienen que apoyar este cambio facilitando la transferencia de garantías de los productos entre propietarios, o incentivando la reparación frente a la compra (por ejemplo, reduciendo el IVA en el primer caso).

2) Reciclaje avanzado (con alta tecnología)

El problema es que este tipo de reciclaje no es posible actualmente a gran escala y tampoco la energía renovable necesaria para alimentarlo. Establecer los procesos y la infraestructura para conseguirlo resulta caro y no se está priorizando.

Fuente: https://www.weforum.org/agenda/2022/09/using-stuff-longer-does-the-shift-to-a-circular-economy-have-a-simple-solution/

3 ejemplos de economía circular en aparatos

Estos tres ejemplos de economía circular aplicada a aparatos eléctricos y electrónicos (AEE) están incluidos en el II Catálogo de Buenas Prácticas en Economía Circular del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico:

1) Ambiplace: marketplace social de donación de aparatos electrónicos. Ambiplace ha desarrollado una plataforma en la que los productores y distribuidores de aparatos eléctricos y electrónicos donan sus excedentes de stock/devoluciones. A través de este espacio se consigue que las ONG y/o centros educativos puedan recibir estos dispositivos en perfecto estado.

2) Análisis ambiental y técnico del uso de polipropileno reciclado en cocinas de BSH Electrodomésticos, comprobando que su comportamiento dimensional a temperaturas de uso de la cocina de inducción es adecuado, sin producirse deformaciones o contracciones diferentes a las sufridas por un material virgen. Una vez validado su comportamiento, se ha introducido este material en una pieza dedicada al soporte de la placa electrónica y gestión del cableado.

II Catálogo de Buenas Prácticas en Economía Circular

3) Reparación y reutilización de equipos de centrales eólicas de Endesa. La iniciativa promueve un cambio en la gestión del mantenimiento de las plantas eólicas, priorizando la reparación de los equipos pequeños averiados (motores, bombas, cilindros hidráulicos o tarjetas electrónicas) y su posterior reutilización, en lugar de su sustitución por equipos nuevos. De esta forma, se alarga la vida útil de los equipos, se reduce el consumo de materias primas asociado al suministro e instalación de un equipo nuevo, y se reducen los RAEE generados.

Fuente: https://www.miteco.gob.es/es/calidad-y-evaluacion-ambiental/temas/economia-circular/buenas-practicas-economia-circular/

9 formas de reducir nuestros residuos

Si nos paramos a pensar en nuestros hábitos de consumo, nos daremos cuenta de que la mayor parte de los residuos que generamos son envases y embalajes de alimentos u otros objetos. Por material, el residuo más abundante es el plástico. Por eso es importante que hagamos de ellos el objetivo principal de nuestras prácticas de reducción. En general podríamos seguir estos consejos para generar menos residuos:

Logo Reduce

  1. Cuantos menos envases o embalajes, mejor (por ejemplo, a granel).
  2. Cuanto más grande es el formato, mejor (por tanto, evitar formatos monodosis).
  3. Teniendo en cuenta la reutilización y reciclabilidad, el mejor envase sería el de vidrio, luego las latas metálicas, cartón, plástico, y por último el tetrabrik.
  4. Cuanto más dure un producto, aunque cambie de manos, más retrasamos la generación del residuo.
  5. Tratar de evitar todo lo que sea de un solo uso, como por ejemplo el papel y plástico desechable (servilletas de papel, papel de cocina, vajilla y cubiertos de plástico…), que además no se puede reciclar.
  6. Mejor si el producto es rellenable (rotuladores) o recargable (baterías).
  7. Utilizar fiambreras u otro recipientes en lugar del papel de aluminio o film transparente.
  8. Los jabones concentrados son una opción eficiente desde el punto de vista del envase que los contiene y de su transporte (más cantidad en menos peso).
  9. Imprimir lo indispensable, y a ser posible, en papel reutilizado o 100% reciclado y libre de cloro.

La conclusión es que para generar los menos residuos posibles solo habría que comprar lo que seamos capaces de hacer “desaparecer por completo”. Por ejemplo, si compramos una barra de pan y nos la comemos toda, no habríamos producido ningún residuo.

El impacto de la pandemia en los RAEE

En los tres primeros trimestres de 2020, las ventas de grandes electrodomésticos, como frigoríficos, lavadoras y hornos, cayeron entre un 6 y un 8%, mientras que los pequeños equipos informáticos y de telecomunicaciones solo disminuyeron un 1,4%. Dentro de esta última categoría, las ventas de ordenadores portátiles, teléfonos móviles y consolas aumentaron especialmente en los países de ingresos altos, pero cayeron en los países de ingresos bajos y medios.

Un reciente estudio revela las grandes diferencias regionales en el consumo de aparatos eléctricos y electrónicos debido al COVID-19. El mayor descenso se registró en el norte de África, Asia occidental, África subsahariana y Asia central, donde hubo una disminución del 30% en las ventas. Estas regiones cuentan con muchos países de ingresos bajos y medios, y no cuentan, por lo general, con una infraestructura adecuada para la gestión de RAEE. De ahí que esta reducción puede interpretarse como algo positivo temporalmente, ya que menos residuos son susceptibles de ser mal gestionados y dañar la salud y el medio ambiente. La consecuencia negativa es que los equipos electrónicos y eléctricos facilitan el desarrollo, y por tanto tener menos acceso a estos dispositivos lo dificulta.

El impacto cuantitativo del COVID-19 en la recogida y gestión de RAEE no está bien investigado todavía porque los datos no están disponibles de forma mensual o trimestral. Los datos públicos del Reino Unido, por ejemplo, muestran que en el segundo trimestre de 2020 la recogida de RAEE se redujo a la mitad en comparación con otros trimestres, incluido el tercero de 2020, que ya fue más normal.

Impact_Covid19_on_E-Waste_landscape_final

Fuente: https://www.scycle.info/impact-of-the-covid19-pandemic-on-e-waste/

Reacondicionar los teléfonos inteligentes es la mejor opción

Los teléfonos inteligentes suponen aproximadamente el 10% de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) mundiales. Las ventas han crecido tanto que los materiales necesarios para producirlos (incluidos metales preciosos) cada vez son más escasos.

El reciclaje es la mejor opción cuando los teléfonos inteligentes efectivamente llegan al final de su vida útil. Pero mantenerlos en uso durante más tiempo reduce la extracción de recursos para fabricar nuevos dispositivos y reduce la gestión de residuos.

Incentivar la reparación supondría la entrada en el mercado de cada vez más proveedores de servicios, lo que proporcionaría mayores niveles de competencia y haría bajar los precios, actualmente elevados en comparación con el producto nuevo.

Residuos smartphones
La Unión Europea ya ha introducido el “derecho a la reparación”, que también debería incluir las actualizaciones de software para que los fabricantes no puedan negarse a actualizar tras un periodo de tiempo predeterminado. Así se podrían mantener en uso teléfonos que de otro modo quedarían inservibles.

Por otra parte, mientras que los teléfonos se han vendido a menudo a través de contratos de 18-24 meses, éstos podrían convertirse simplemente en arrendamientos, donde el teléfono se devuelve al final del período contractual. Esto permitiría a los fabricantes recuperar toda la materia prima de sus productos y renovarlos para una segunda, tercera o cuarta vida. El uso de sistemas de depósito para incentivar la devolución de los teléfonos iría en la misma línea de recuperar el mayor número de dispositivos.

Fuente: https://www.weforum.org/agenda/2021/07/repair-not-recycle-tackle-ewaste-circular-economy-smartphones/

Oportunidades de mercado relacionadas con los residuos

La Comisión de Comercio y Desarrollo Sostenible ha identificado 60 oportunidades de negocio que contribuyen al logro de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

En materia de residuos, las oportunidades están directamente alineadas con la economía circular y la reducción del desperdicio alimentario (alimentos y envases). Al adoptar un enfoque circular para el diseño, la fabricación y la reutilización, estos modelos de negocio mantienen los recursos en juego durante el mayor tiempo posible, recuperando y reutilizando los materiales y productos usados:

davos_informe_2017

  1. Modelos circulares en automoción. Las tasas de recogida de vehículos al final de su vida son en general muy altas (más del 70% en la UE, por ejemplo). Sin embargo, solo un pequeño número de componentes suele ser el responsable de poner fin a la vida útil de un vehículo, que podría ampliarse significativamente si estos componentes se rehicieran y utilizaran en coches de ocasión.
  2. Modelos circulares en los aparatos eléctricos y electrónicos. Muchos electrodomésticos y mucha maquinaria industrial están bien adaptados a los modelos circulares, pero son recogidos y reutilizados mucho menos que los coches. Una lavadora, por ejemplo, suele contener entre 30 y 40 kg de acero, por lo que una máquina reacondicionada podría reducir los costes de materiales en un 60%. Las empresas podrían pasar de la venta al alquiler de maquinaria o reparación, para asegurarse que la recogida y la renovación sean óptimas. Este cambio animaría a los fabricantes a diseñar productos con menores riesgos de quedar obsoletos y mayor durabilidad.
  3. La economía colaborativa. Al revender, ofrecer, intercambiar, alquilar y prestar ayuda, estos modelos prolongan la vida útil de bienes que consumen recursos, disminuyen la demanda de recambios y reducen los residuos hasta un 20%.
Fuente: http://report.businesscommission.org/uploads/BetterBiz-BetterWorld_170215_012417.pdf

El derecho a reparar

El camino hacia un nuevo producto es muy fácil, y el camino hacia una reparación satisfactoria es muy difícil
Martine Postma, fundadora y directora de la Fundación Internacional Repair Café

El octubre pasado la Unión Europea adoptó un paquete de medidas de ecodiseño que mejorará cinco tipos de productos habituales en todos los hogares: aparatos de iluminación, refrigeradores, pantallas de televisión, lavavajillas y lavadoras.

A partir de marzo de 2021, los fabricantes que vendan estos aparatos deberán asegurarse de:
- que las piezas de repuesto estén disponibles durante varios años después del lanzamiento de su producto.
- que sus artículos se puedan desmontar fácilmente (por ejemplo, usando tornillos y no pegamento).
- dar acceso a información técnica a los profesionales de reparación.

Aunque la medida es ambiciosa, estas reglas no se aplicarían a equipos electrónicos como ordenadores portátiles, tabletas y teléfonos móviles. El siguiente gran paso estaría dirigido a su reparabilidad, empezando por las baterías que los hacen funcionar y la posibilidad de su fácil reemplazo.

Otra barrera importante para la reparación es la falta de habilidades del público en general, en lugar de la irreparabilidad real de los productos. No saber diagnosticar y arreglar fallos conlleva a que nos deshagamos de aquello que está estropeado.

Si se popularizara la reparación:
- la solución de averías sería más barata y rápida.
- habría más talleres tecnológicos disponibles para que los usuarios aprovecharan mejor los productos. Ejemplo: móviles que se desechan porque el almacenamiento se ha agotado.
- se reducirían los residuos al no reemplazar tan rápidamente los productos.
- se fabricarían productos con menos fallos.

Los 10 productos que más reparamos

Los 10 productos que más reparamos

Lineal vs. circular

A nuestro ritmo actual de consumo, estamos gastando los recursos 1,5 veces más rápido que lo que la naturaleza tarda en renovarlos. En este contexto surgen iniciativas que buscan alejarse de una economía lineal basada en un modelo de fabricación-uso-disposición, y orientarse hacia una economía circular basada en un modelo de reducción-reutilización-reciclaje, centrándose en minimizar el desperdicio y reciclar o reutilizar todos los productos finales. La economía circular mantiene los recursos en uso tanto tiempo como sea posible, extrae el máximo valor de ellos, y recupera y regenera productos y materiales al final de su ciclo de vida. Los productos deben estar diseñados para durar, deben fabricarse con componentes reciclados, y deben ser fáciles de mantener y reutilizar en toda su cadena de valor.

Para los fabricantes existen beneficios significativos con este enfoque más allá de salvar el planeta. La volatilidad de los recursos conduce a un flujo de materias primas impredecible, costes fluctuantes y cambios en la regulación. La reducción de la dependencia de estas materias primas les ayudaría a controlar costes y operaciones.

El caso de los aparatos eléctricos y electrónicos es recurrente en lo que a economía circular se refiere, por el uso intensivo de recursos problemáticos que requieren (como por ejemplo, el coltán) y los ciclos de vida tan cortos que tienen. Los sistemas de alquiler/arrendamiento y reparación/reventa tendrían todo el sentido en muchos de estos aparatos.

The_Global_Circular_Economy_The_Impact_of_Reduce_Re-use_Recycle_on_Consumer_Markets-8

Fuente: http://www.euromonitor.com/the-global-circular-economy-the-impact-of-reduce-re-use-recycle-on-consumer-markets/report

Cómo combatir la obsolescencia

De un tiempo a esta parte, cada vez utilizamos más la palabra “obsolescencia” para poner de manifiesto lo poco que duran nuestros aparatos eléctricos y electrónicos. La lavadora que antes duraba 20 años, ahora apenas dura 10. Y ese sería un ejemplo de larga duración porque la tecnología más avanzada vale igual o más y dura mucho menos. Los ritmos de producción y consumo se han acelerado de manera artificial para que los fabricantes consigan el mayor beneficio posible. Incluso existen diferentes tipos de obsolescencias:

  • Programada: la creada por el mismo fabricante para forzar una nueva venta. Por ejemplo, la impresora que deja de imprimir al llegar a un determinado número de usos.
  • Percibida: cuando sentimos que el producto ya no es útil porque ha sido superado por nuevos modelos.
  • Funcional: cuando el producto deja de cumplir alguna o todas las tareas para las que fue concebido.

Ante estas evidencias, han aparecido voces contrarias a este consumismo vertiginoso y perjudicial para el medio ambiente, incluida la del Parlamento Europeo y su propuesta sobre las ventajas de una vida útil más larga de los productos.

ActualizacionesEntre las soluciones contra la obsolescencia estarían:
1 – Garantizar un mínimo de vida útil
2 – Informar adecuadamente a los consumidores de esa vida útil y si podrá repararlo
3 – Prolongar la vida útil del producto: dándole múltiples usos, disponiendo de piezas de repuesto, diseño que facilite el desmontaje y reparación, compatibilidad universal.
4 – Extender la funcionalidad del software para que no deje obsoleto al hardware

El dispositivo electrónico más duradero

Diseñar un producto que dure y pueda reciclarse supone contribuir a la economía circular, donde los ingresos y beneficios económicos se obtienen de forma sostenible.

Son dos los niveles de intervención para hacer que los dispositivos electrónicos duren lo máximo posible:

A-circular-economy-for-smart-devices

Hardware
  • Pantalla y batería reemplazables
  • Modularidad cosmética (por ejemplo, cambio de carcasas)
  • Modularidad completa (por ejemplo, teléfonos montados por módulos)
  • Compatibilidad de las partes entre diferentes modelos
  • Durabilidad (materiales y ensamblaje duraderos)
  • Reciclabilidad (materiales que puedan reciclarse)
Software
  • Diagnóstico de hardware
  • Diagnóstico de funcionamiento
  • Disponibilidad de drivers
  • Sistema Operativo simplificado para una segunda vida

El modelo de negocio, en definitiva, tiene que estar orientado a la vida del dispositivo, no a la cantidad que se vende. Se basaría en el alquiler, en la recompra de modelos antiguos u ofrecer un servicio combinado de acceso por registro (solo funcionamiento online) y dispositivo (como Amazon o SO Chrome).

En los países menos desarrollados económicamente hay más cultura de la reparación, y se espera que los dispositivos sean fiables y de fácil mantenimiento. Un dispositivo antiguo que funcione correctamente resulta interesante para quienes no busquen gastarse mucho dinero y quienes no necesiten las últimas prestaciones. El ciclo de vida de la industria electrónica debería parecerse más a la de los automóviles, donde la segunda mano está completamente asentada y extendida. No hay que olvidar que la reutilización y la recolección de piezas es mucho más valiosa que su reciclaje.

Fuente: Green Alliance