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El problema de los RAEE en India

India es actualmente el tercer productor mundial de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), después de Estados Unidos y China. Sin embargo, su capacidad de reciclaje es insuficiente para hacer frente al incesante aumento de estos residuos.

Depende de Chile, China, el Congo y otros países para obtener metales que son fundamentales en varios sectores. Por lo tanto, requiere de un ecosistema sólido para recuperar estos metales de los residuos y reducir así sus importaciones.

India E-Waste

En la actualidad, los RAEE se notifican y se subastan para venderlos a recicladores o manipuladores. Una gran parte de la economía de los residuos electrónicos está impulsada por el sector informal, que no se beneficia de las tecnologías de vanguardia que proporcionan seguridad y una alta pureza de los materiales recuperados.

Teniendo en cuenta que es 100 veces más barato producir un gramo de oro a través de estas fuentes secundarias, hay que considerar los residuos electrónicos como una fuente de riqueza importante. Y para aprovecharla haría falta:

  1. Reforzar la cadena de suministro para aumentar la recogida de residuos electrónicos, mejorar los mecanismos de separación e incrementar la participación de todos los implicados.
  2. Reducir la exportación de residuos electrónicos y productos intermedios como la pólvora negra.
  3. Comprender qué metales extraer y en qué forma (puros, óxidos agregados o de otro tipo) ayudará a elegir las tecnologías adecuadas para el reciclaje.
  4. Tecnologías rentables y específicas que cumplan los requisitos de los usuarios finales de estos metales.
Fuente: https://www.thehindubusinessline.com/opinion/e-waste-policy-needs-a-hard-reset/article35306504.ece

Minería urbana

Jane Jacobs proclamó en Muerte y vida de las grandes ciudades (1961) que “las ciudades son las minas del futuro”. La madrina de los urbanistas predijo en cierta forma el auge de la minería urbana al darle una definición antes de que el mismo término existiera. En la actualidad haría referencia al reciclaje de minerales (como hierro, cobre, oro, plata…) extraídos de los residuos de la ciudad, ya sean edificios, infraestructuras, máquinas o aparatos.
Minería urbana
Vertederos y ciudades contienen metal desechado de todo tipo (vigas, tuberías, cables, vías de tranvías, restos industriales) que queda enterrado como si de una mina se tratara. A pesar de que aún no se haya perfeccionado la forma de separar pequeños trozos de metal de los materiales en los que están incrustados, la extracción desde estas minas urbanas tiene más ventajas que extraer los minerales directamente de la tierra. Además, el esfuerzo se ve recompensado gracias a que permiten un reciclaje continuo sin pérdida de calidad.

La idea de la minería urbana también puede ampliarse hasta el reciclaje y la reutilización sistemática de toda clase de residuos generados por los seres humanos, de manera que apenas hiciera falta recurrir a la naturaleza para producir nuevos bienes.

Aunque la visión de Jane Jacobs está aún muy lejos de convertirse en realidad, la incesante generación de residuos ha evidenciado la necesidad de ponerla en práctica y conseguir que los recursos entren en un círculo infinito (llámese núcleo urbano) del que nunca salgan (y no lleguen a llamarse residuos).

Decálogo para recuperar elementos clave de los RAEE

Las lámparas fluorescentes, las placas de circuito impreso, los imanes de neodimio y las baterías contienen materias primas críticas. Para recuperarlas, el proyecto europeo CEWASTE recomienda que:

  1. Se obligue a esa recuperación por ley.
  2. Se incentiven los mercados complementarios para estimular el uso de materias primas secundarias en nuevos productos.
  3. Se apliquen incentivos financieros o fiscales para estimular la viabilidad económica de la recuperación de las materias primas fundamentales y el uso de materias primas secundarias.
  4. Se promuevan plataformas en las que se una la oferta y la demanda de componentes, materiales y materias primas fundamentales.
  5. Se aumente la concienciación sobre la importancia del reciclaje.
  6. Los sistemas de responsabilidad ampliada del productor consoliden fracciones de productos ricos en materias primas críticas en cantidades adecuadas (agrupamiento), para que interese su reciclaje.
  7. Los agentes de la cadena de valor accedan a la información sobre los componentes que sean ricos en materias primas fundamentales, facilitando así el control de su reciclaje.
  8. Las autoridades competentes supervisen mejor la aplicación de:
    - las normas relativas al envío fuera de la Unión Europea de fracciones ricas en materias primas fundamentales
    - las normas técnicas a lo largo de la cadena de valor
  9. Las exigencias normativas de CEWASTE se integren en el estándar EN 50625 (Requisitos para la recogida, logística y tratamiento de RAEE), que a su vez tiene que ser jurídicamente vinculante.
  10. El sector consiga inversiones más específicas en investigación y desarrollo de nuevas tecnologías.
Fuente: https://cewaste.eu/wp-content/uploads/2021/04/CEWASTE-Final-Public-Raport.pdf

RAEE: la mayor amenaza para nuestro planeta

Los residuos electrónicos deberían considerarse como la mayor amenaza actual para nuestro planeta, según la Global Recycling Foundation.

Las Naciones Unidas ya han advertido de que los actuales 53 millones de toneladas de residuos electrónicos que se generan al año se duplicarán con creces de aquí a 2050, convirtiéndose en el flujo de residuos de más rápido crecimiento en el mundo. De esa cantidad solo reciclamos unos 10 millones de toneladas al año y los metales preciosos que los integran, valorados en más de 55.000 millones de dólares, no se recuperan.

global recycling foundation

El presidente fundador de la Global Recycling Foundation, Ranjit Baxi, ha dicho: “Puede que ya sea demasiado tarde para frenar la marea de millones de teléfonos inteligentes desechados y otros residuos electrónicos, desde frigoríficos y televisores hasta microondas y monitores de PC”.

“No se trata solo de los artículos en sí, sino de los metales preciosos irreemplazables y los componentes peligrosos, como las baterías de iones de litio, el cadmio, el plomo y el mercurio, los productos químicos ignífugos y el ácido corrosivo que se utilizan en su fabricación. Son muchos residuos tóxicos que, si no se reciclan profesionalmente, acaban en vertederos”, advierte.

Por su parte, el presidente del Bureau of International Recycling afirma: “Tenemos que promover el reciclaje de los crecientes residuos electrónicos para generar un valioso séptimo recurso* que sea materia prima para la industria, al tiempo que ayudamos a cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y actuamos contra el cambio climático”.

*El séptimo recurso sería el reciclaje, y los otros seis recursos naturales serían agua, aire, petróleo, gas natural, carbón y minerales.

Fuente: https://www.globalrecyclingday.com/wp-content/uploads/2021/02/Electronic-Waste.pdf

Principios en la cadena de valor de las baterías

Ante el aumento masivo del uso de baterías recargables, Amnistía Internacional pide lo siguiente a los fabricantes de los aparatos eléctricos y electrónicos que funcionan con baterías:

  • Que los diseñen con la perspectiva del reciclaje porque así permitirían que puedan seguir utilizándose incluso después de que la batería original empiece a perder capacidad. Tiene que ser sencillo extraer una batería para su reciclaje o su reutilización para almacenamiento en instalaciones fijas. Las baterías no deben acabar en vertederos.
  • Establecer estándares e incentivos (fiscales) de eficiencia energética para productos que ahorren energía durante la fase de uso y que, por tanto, utilicen baterías más pequeñas que se fabriquen con menos recursos naturales.

Baterías

  • La duración de las baterías de ion-litio debe aumentarse para que sea de 5 años como mínimo, y los dispositivos deben concebirse de manera que la sustitución de la batería sea segura y rentable.
  • Los fabricantes deben diseñar dispositivos de los que se puedan retirar las baterías con herramientas normales sin dañar el producto y proporcionar instrucciones para su retirada segura.
  • En la fabricación debe evitarse o minimizarse el uso de materiales peligrosos.

En definitiva se trata de aumentar la durabilidad, reparabilidad y reutilización de los productos que funcionan con batería. Porque las deficiencias de diseño, operación y gestión de residuos de las baterías son la causa de una creciente contaminación y daños para la salud.

Fuente: https://www.amnesty.org/download/Documents/ACT3035442021SPANISH.PDF

Consumo sostenible

La gestión de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos se compone de una diversidad de enfoques, acciones, actores (productores, consumidores, recicladores y administraciones) y temas. La prevención, antes que el reciclaje o la reutilización, es la opción prioritaria para preservar el medioambiente. Desde el punto de vista de la producción, significa incluir la menor cantidad de elementos tóxicos en los equipos y facilitar su desensamblaje al final de su vida útil. Desde la perspectiva del consumidor, implica no solo deshacerse adecuadamente de los productos cuando ya no sirven, sino incluso evitar la compra de esos productos. En los aparatos eléctricos y electrónicos, los nuevos diseños van captando el interés de los consumidores y promueven un consumo continuo contra el que hay que rebelarse. El consumo responsable consiste, además, en elegir productos pensando en su impacto ambiental y social, teniendo en consideración hasta los procesos de producción, transporte y distribución. También optar por la reparación del producto una vez adquirido apunta a un consumo más responsable.

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Ese consumo responsable favorece además la economía circular, cuyo principal objetivo es mantener el valor de los productos, materiales y recursos en la economía el mayor tiempo posible. En este modelo, el papel del consumidor es crucial: es quien decide cuándo un producto se transforma en residuo. Además, debe depositarlo en el lugar adecuado que permita su correcto tratamiento: para recuperar materiales y para proteger el medio ambiente y la salud de quienes lo tratan.

¿Cuántos tetrabrik se reciclan en España?

Existen varias cifras sobre los tetrabrik o cartones de bebidas que se reciclan en España. Hay datos que ofrecen un porcentaje de “reciclado bruto” mientras que otros ofrecen porcentajes de “reciclado neto”, es decir, la cantidad de material que realmente pasa a ser valorizado.

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En España, Ecoembes es el único sistema colectivo de responsabilidad ampliada del productor (SCRAP) de envases ligeros, incluidos los tetrabriks. Ecoembes calcula su tasa de reciclaje dividiendo las toneladas recogidas en los contenedores amarillo y azul entre las toneladas de envases domésticos que ponen en el mercado las empresas adheridas al sistema. Es decir, que en este caso serían cifras en bruto y en 2008 esa tasa era oficialmente del 44% para los briks.

Según parece, hay bastantes kilos de tetrabrik que se clasifican pero no se llegan a valorizar, sino que por el contrario pueden acabar incinerados (hasta el 30%). La tasa de pérdida aplicada en Alemania por materiales extraños (5%), y por la humedad y la suciedad (10%) se puede aplicar también a España.

El plástico y aluminio del tetrabrik no se reciclan actualmente en España, por lo que podría aplicarse una tasa de pérdida del 19% durante el proceso de despulpado, en el que los envases a base de papel se empapan hasta cuatro minutos. Ese  tiempo es suficiente para separar pegatinas de las cajas de cartón, pero no es suficiente para que se separen las diversas capas laminadas en los tetrabriks, lo que provoca una mayor pérdida de la pulpa.

La estimación de la tasa de reciclado de cartones de bebidas lograda en España es del 21,4%. Sin embargo, si se considera la eficiencia de los recursos, la tasa desciende al 17,3% al tenerse en cuenta las pérdidas en ese proceso de despulpado. En el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente se estima que debería de incrementarse en un 300% la cantidad de tetrabriks recogidos separadamente.

Fuente: https://zerowasteeurope.eu/wp-content/uploads/2020/12/zero_waste_europe_report_-beverage-carton_en.pdf

La tabla periódica de los elementos

Existen 118 elementos químicos conocidos, 28 de los cuales son sintéticos. Los 90 restantes son naturales y forman parte de todo, a veces sin ningún problema y otras veces con mucha dificultad. Cuando nos encontremos ante alguno de los siguientes elementos debemos repensar si es absolutamente necesario utilizarlo o comprar el producto que lo contiene. Por ejemplo, un teléfono inteligente está compuesto por unos 30 de ellos que pueden ser muy conflictivos.

Elemento Procedente de minerales en conflicto Grave riesgo de disponibilidad Riesgo de disponibilidad en aumento Disponibilidad limitada, riesgo futuro Forman parte de un teléfono móvil
Oro X X X
Wolframio X X X
Estaño X X X
Tantalio X X X
Plata X X
Arsénico X X
Indio X X
Galio X X
Itrio X X
Estroncio X
Hafnio X
Teluro X
Helio X
Zinc X
Germanio X
Disprosio X X
Cobalto X X
Uranio X
Cromo X
Rutenio X
Osmio X
Iridio X
Rodio X
Paladio X
Platino X
Cadmio X
Litio X X
Magnesio X X
Fósforo X X
Plomo X X
Níquel X X
Cobre X X
Antimonio X X
Neodimio X X
Boro X
Escandio X
Selenio X
Vanadio X
Manganeso X
Zirconio X
Niobio X
Molibdeno X
Mercurio X
Talio X
Bismuto X

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RAEE: Una mina de oro

Los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) suponen un recurso más rico que cualquier depósito natural. Una tonelada de estos residuos puede contener 17 veces más oro que una tonelada extraída de una mina de oro. Además, el reciclaje puede ser de dos a diez veces más eficiente energéticamente que fundir lo que se extrae de las minas: el oro reciclado produce un 80% menos de emisiones de CO₂ que el que es extraído. Y encima de todo, su reciclaje evita que se acumulen en vertederos, donde representan el 70% de lo que se deposita.

La demanda de metales reciclados va en aumento porque reduce la huella ambiental de un producto. Asimismo, si son reciclados están libres de problemas de abastecimiento como los que afectan a los minerales en conflicto. Y si se añade la volatilidad de los precios de las materias primas, el reciclaje se convierte en una fuente de suministro más estable.

La industria de los vehículos eléctricos, consciente de la necesidad de reciclar sus valiosas baterías, está invirtiendo en su reciclaje a gran escala. Ahora mismo es la punta de lanza de otras industrias. Hay que tener en cuenta que, por el momento, la recogida, desmontaje y recuperación suponen una carga económica para los recicladores. Lo más habitual es que los materiales contenidos en los RAEE no puedan extraerse fácilmente y de forma barata. Sin embargo, con un precio del carbón en ascenso y un esperado aumento del rendimiento gracias a la ayuda de tecnologías mejoradas, la balanza se inclinará progresivamente a favor del reciclaje.

Fuente: https://www.lombardodier.com/goldmine

Reciclaje de lámparas y luminarias

Las lámparas (que comúnmente llamamos bombillas) y luminarias (coloquialmente lámparas, farolas…) también son aparatos eléctricos y electrónicos, y su adecuada gestión una vez se convierten en residuos comienza, como siempre, con su poseedor (arquitectos, empresas de servicios energéticos, diseñadores de iluminación, ingenieros, instaladores, usuario final particular), que debe tomar la iniciativa de depositarlos en el lugar adecuado (punto limpio, contenedores específicos en tiendas o gestor autorizado). Excepto las antiguas bombillas de filamentos (o incandescentes) y las halógenas, que no se consideran aparatos eléctricos y electrónicos, el resto están formadas por complejas mezclas de materiales o sustancias contaminantes (como mercurio), que hacen de su reciclaje una tarea costosa.

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Destino de los materiales extraídos de lámparas y luminarias (Fuente: Ambilamp)

Una vez llegan a la planta, estos residuos se envían a una línea de clasificación para extraer, en primer lugar, los componentes peligrosos que siguen un tratamiento específico. Realizada la separación, se inicia el proceso de fragmentación, que divide las fracciones destinadas a la valorización energética, de aquellas otras que son tratadas para obtener nuevas materias primas para otros procesos industriales. Los materiales recuperados en esta fase son principalmente, metales férricos y no férricos, plástico y vidrio, que se reintroducen nuevamente en el mercado.

El proceso de reciclaje y reutilización supone siempre el ahorro de las materias primas y el consumo de energía necesario para transformarlas, lo que se traduce en una importante reducción de la emisión de CO2 a la atmósfera.