Un reciente informe identifica cinco oportunidades estratégicas para que la cadena de valor de baterías de vehículos eléctricos consiga ser circular.
- Diseñar para la circularidad: Las baterías deben concebirse como activos duraderos y modulares de un sistema energético más amplio, no como productos desechables. Se debe priorizar el desmontaje seguro, el diagnóstico y la trazabilidad para que la reparación, la remanufactura y el reciclaje sean técnica y económicamente viables.
- Optimizar los sistemas de energía y movilidad: Es necesario redefinir el valor de la batería, pasando de maximizar la capacidad individual a ofrecer el rendimiento adecuado para cada uso. Esto implica abandonar los productos sobredimensionados en favor de servicios que optimicen las necesidades reales.
- Escalar modelos de negocio circulares: Se propone dejar de vender las baterías como productos de un solo uso para gestionarlas como activos a lo largo del tiempo. Esto incluye modelos como «Batería como servicio» (BaaS), suscripciones de mantenimiento y garantías basadas en el rendimiento.
- Invertir en infraestructura regional: Es fundamental crear redes de infraestructura para la recolección, triaje, reparación y reciclaje a nivel regional. La inversión compartida y los contratos a largo plazo pueden reducir los riesgos y hacer que los flujos circulares sean predecibles.
- Crear un sistema operativo circular: Para dar confianza a los inversores, se debe aumentar la transparencia mediante pasaportes de baterías interoperables y estándares de datos comunes. Además, es vital alinear las definiciones legales sobre el fin de vida útil y fortalecer los mecanismos de mercado.

Fuente: https://content.ellenmacarthurfoundation.org/m/370dde6e84ca4b31/original/Leading-the-Charge-Jan-2026.pdf