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Una economía circular para los aparatos eléctricos y electrónicos

Entre las 50 medidas para una economía 100% circular que Francia planea adoptar, destacan las siguientes relacionadas con los aparatos eléctricos y electrónicos:

1) Fortalecer la reutilización y la reparación,
• permitiendo a las entidades sociales financiar el diagnóstico de reparación de los equipos eléctricos y electrónicos para los usuarios.
• extendiendo a la reparación de equipos eléctricos y electrónicos la obligación de ofrecer repuestos de la misma manera que sucede en el sector automovilístico.

2) Reforzar la obligación de los fabricantes y distribuidores de dar información sobre la disponibilidad de piezas de repuesto para equipos eléctricos y electrónicos, y mobiliario.

3) Desde el 1 de enero de 2020, se deberá indicar obligatoriamente la información sobre la facilidad de reparación de los equipos eléctricos y electrónicos. La etiqueta, al igual que la energética, mostraría la posición del producto según un ranking preestablecido de reparabilidad.

4) Reforzar la aplicación efectiva de la garantía legal en los comercios. Esta garantía legal debería actuar como palanca para favorecer el ecodiseño de los productos, por ejemplo al extender su duración y facilitar su práctica para los consumidores.

5) Alentar a las administraciones a donar los bienes amortizados, tales como libros, muebles, equipos eléctricos y electrónicos que ya no utilicen y estén en buen estado, a organizaciones de la economía social y solidaria.

EconomiaCircularFrancesa-1

Obligaciones para los gestores de RAEE

Los gestores de RAEE en España deben de cumplir una serie de obligaciones según su actividad de gestión. A continuación se detalla el apartado concreto del Real Decreto 110/2015, de 20 de febrero, sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos que las especifica (pinchar el enlace para leer el texto completo):

Gestión de RAEE

a) Actividades de recogida de RAEE (R‐13)

Han de cumplir las condiciones de almacenamiento fijadas en el Anexo VIII.1 (báscula, jaulas o contenedores, superficies impermeables, actividad bajo cubierto, etc…).

b) Actividades de preparación para la reutilización (R‐14)

• Deberán cumplir los requisitos técnicos establecidos en el Anexo IX.B
• Llegar a acuerdos con los gestores de tratamientos específicos para que estos alcancen los objetivos establecidos en el Anexo XIV.A y con los productores de AEE.

c) Actividades de tratamiento específico (R‐12)

Deben cumplir los requisitos establecidos en el:
Anexo VIII.2 en relación al almacenamiento.
Anexo XIII.
• Los objetivos mínimos de valorización establecidos en el Anexo XIV.A.
• No se podrán eliminar los RAEE que no hayan sido previamente sometidos a un tratamiento.

Preparación para la reutilización

Reutilización: cualquier operación mediante la cual productos o componentes que no sean residuos se utilizan de nuevo con la misma finalidad para la que fueron concebidos.

Preparación para la reutilización: la operación de valorización consistente en la comprobación, limpieza o reparación, mediante la cual productos o componentes de productos que se hayan convertido en residuos se preparan para que puedan reutilizarse sin ninguna otra transformación previa.

Directiva 2008/98/CE sobre residuos

Según la jerarquía de residuos, establecida por primera vez en la Directiva 2008/98/CE, la reutilización prevalece sobre el reciclaje y así figura en la legislación posterior de los países europeos. Pese a ello, se ha prestado atención preferente y casi exclusiva al reciclaje, pero se ha dedicado poco o ningún interés a apoyar estudios o proyectos que permitan optimizar la eficiencia de los procesos de reutilización o de preparación para la reutilización, así como a la normativa que posibilite la regulación de estas actividades. De hecho, los objetivos europeos y nacionales no distinguían entre reutilización y reciclaje, lo que ha conducido a que la logística y las instalaciones de tratamiento de residuos sean totalmente inadecuadas para la preparación de artículos para su posterior reutilización.

Los aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) son los que más deberían reutilizarse y sin embargo, según la lógica de mercado imperante, son los que tienen un ciclo de uso más corto. Cuando este se acaba no solo no se reutilizan, sino que ni siquiera se desechan correctamente, con los problemas medioambientales que esto acarrea. Según datos de la Unión Europea, se calcula que alrededor del 25% de los aparatos eléctricos que desechamos podrían reutilizarse.

De ahí que el recientemente aprobado en España Real Decreto 110/2015, sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, busque lograr ampliar su periodo de utilización. El reciclaje debe ser la penúltima opción, y solo en caso de que los aparatos hayan sufrido daños irreparables y no sea posible reintroducirlos en el mercado. Por eso se hace hincapié en que las condiciones de recogida y transporte (inicio del proceso de reutilización) aseguren la preparación para la reutilización de los RAEE y sus componentes y eviten su rotura, exceso de apilamiento, la emisión de sustancias o pérdida de materiales y el vertido de aceites y líquidos. Con este Real Decreto, España se ha convertido en el primer país de la UE que recoge en su normativa objetivos específicos de preparación para la reutilización.

¿Cuál es el papel del consumidor en la obsolescencia?

El mes pasado se presentó el primer estudio canadiense sobre obsolescencia y la tendencia creciente de los consumidores a reemplazar electrodomésticos y dispositivos electrónicos antes del final de su vida útil. Esta predisposición no se debe a que los aparatos ya no sean funcionales o duraderos, sino a que simplemente el consumidor prefiere adquirir un nuevo producto por razones técnicas, estéticas o psicológicas. Estos son los resultados más destacados del estudio:
en_obsolescencereport_equiterremay2018_Página_01• El 80% de los encuestados compraron sus aparatos nuevos, lo que sugiere una baja inclinación a la reutilización.
• El 86% de los encuestados dijo que los aparatos están diseñados deliberadamente para tener una vida útil corta.
• Menos de la mitad de los consumidores son conscientes del papel que desempeñan en el fenómeno de la obsolescencia.
• Pocos encuestados mantienen sus dispositivos más allá de lo que consideran que es su vida útil razonable.
• Los mayores consumidores (15%) han adquirido 5 o más aparatos en dos años. Los que no han comprado ninguno también representan aproximadamente el mismo porcentaje.
• Solo el 19% de los encuestados afirma haber realizado reparaciones en sus electrodomésticos y el 26%, en sus dispositivos electrónicos.
• Las estrategias de marketing diseñadas por los productores de esos aparatos (promociones, programas de fidelidad o puntos, planes de actualización) pueden tener una influencia significativa en la obsolescencia.

El consumo desmedido tiene un impacto negativo en el medio ambiente, la salud humana y nuestra economía. Este estudio pone de manifiesto cómo la cultura del usar y tirar ha arraigado en nuestras vidas y se ha convertido en la norma.

Fuente: http://www.equiterre.org/obsolescence-report

Reutilización de RAEE

Entre las obligaciones de los productores de aparatos eléctricos y electrónicos se encuentra la preparación para la reutilización de estos una vez son desechados. Esto implica que los productores deberán diseñar y fabricar sus aparatos de forma que se prolongue en lo posible su vida útil, facilitando entre otras cosas, su reutilización, desmontaje y reparación, evitando su eliminación. Además los productores no impedirán la reutilización de estos aparatos usados, podrán establecer mecanismos de cooperación o acuerdos voluntarios con los responsables de la reparación y elaborarán planes de prevención de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) trienales en los que incorporarán sus medidas de prevención.

Reutlización-de-RAEEs

Como subraya el Real Decreto 110/2015, la preparación para la reutilización de AEE crea 296 puestos de trabajo por cada 10.000 toneladas de material reciclado y el reciclaje de 1.000 toneladas de RAEE crea 15 puestos de trabajo y 200 puestos de trabajo si se prepara para la reutilización. En el decreto se establecen por vez primera objetivos específicos de reutilización independientes de los de reciclaje, lo cual ha contribuido notablemente a su incremento.

Las posibilidades de preparación para la reutilización de los RAEE vienen condicionadas por la calidad de las toneladas captadas, el estado en que llegan al centro de preparación para la reutilización debido al diseño de los puntos de recogida, así como por la posibilidad de acceso a estos aparatos en el primer eslabón de la cadena. El sistema de recogida a través del cual las entidades recuperadoras reciben los aparatos influye directamente en el resultado de la reutilización. Es importante, por tanto, manejarlos de forma que no sean dañados y realizar una buena clasificación en la primera etapa de gestión para asegurar su potencial de reutilización.

Lineal vs. circular

A nuestro ritmo actual de consumo, estamos gastando los recursos 1,5 veces más rápido que lo que la naturaleza tarda en renovarlos. En este contexto surgen iniciativas que buscan alejarse de una economía lineal basada en un modelo de fabricación-uso-disposición, y orientarse hacia una economía circular basada en un modelo de reducción-reutilización-reciclaje, centrándose en minimizar el desperdicio y reciclar o reutilizar todos los productos finales. La economía circular mantiene los recursos en uso tanto tiempo como sea posible, extrae el máximo valor de ellos, y recupera y regenera productos y materiales al final de su ciclo de vida. Los productos deben estar diseñados para durar, deben fabricarse con componentes reciclados, y deben ser fáciles de mantener y reutilizar en toda su cadena de valor.

Para los fabricantes existen beneficios significativos con este enfoque más allá de salvar el planeta. La volatilidad de los recursos conduce a un flujo de materias primas impredecible, costes fluctuantes y cambios en la regulación. La reducción de la dependencia de estas materias primas les ayudaría a controlar costes y operaciones.

El caso de los aparatos eléctricos y electrónicos es recurrente en lo que a economía circular se refiere, por el uso intensivo de recursos problemáticos que requieren (como por ejemplo, el coltán) y los ciclos de vida tan cortos que tienen. Los sistemas de alquiler/arrendamiento y reparación/reventa tendrían todo el sentido en muchos de estos aparatos.

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Fuente: http://www.euromonitor.com/the-global-circular-economy-the-impact-of-reduce-re-use-recycle-on-consumer-markets/report

Reutilización de vehículos vs. electrónica (2ª parte)

La remanufactura es un proceso industrial donde se restituye un producto usado a sus condiciones originales, con la garantía de que sea equivalente o mejor que el producto manufacturado inicialmente.

¿Qué productos son susceptibles de ser remanufacturados?

1. El producto debe ser un bien duradero.
2. El producto ha fallado en su funcionalidad.
3. El producto está estandarizado y sus componentes son intercambiables.
4. El valor residual de un producto que ha llegado a su fin de vida es alto.
5. El coste de obtención de un producto que ya no funciona bajo.
6. La tecnología del producto es estable.
7. El cliente es consciente de que hay disponibilidad de productos remanufacturados (hay mercado).
Estas características las cumplen mejor los grandes aparatos eléctricos y electrónicos profesionales y maquinaria industrial.

Induraees. Foto de Rubén García Blázquez

Induraees. Foto de Rubén García Blázquez

Pero para los aparatos domésticos serían necesarias otras estrategias:

- Los fabricantes deberían incentivar que los aparatos vuelvan a ellos, de forma que ellos mismos puedan reacondicionarlos o reciclarlos directamente. Este sería el caso de los llamados “takeback programs” de Samsung o Apple.
- Recogidas municipales en el domicilio (puerta a puerta) de electrodomésticos desechados. De esta forma se evitaría su deterioro.
- Con terceras empresas, ajenas al reciclaje, que pongan en contacto a quien quiere vender y a quien quiere comprar. Un ejemplo sería Wallapop.

La crisis económica ha supuesto un resurgir de las tiendas de segunda mano, que pueden acercar el modelo de reutilización de los vehículos al de los aparatos eléctricos y electrónicos.

Reutilización de vehículos vs. electrónica (1ª parte)

En España, a partir de este año los productores están obligados a reutilizar el 2% de los grandes aparatos eléctricos y electrónicos, convirtiéndose en el primer país de la Unión Europea en introducir objetivos de reutilización en sus leyes (en concreto en el Real Decreto 110/2015). Los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) deberían imitar el modelo circular ya establecido para los vehículos fuera de uso (VFU). Es decir, tendría que existir un amplio mercado de segunda mano que permitiera alargar su vida útil en vez de convertirse en residuos. Sin embargo esto no parece sencillo al darse importantes diferencias entre ambos:

Sectores remanufactura

Sectores que remanufacturan

- La primera es la más evidente: vale mucho más un coche que cualquier aparato, también en una segunda vida.
- Relacionado con lo anterior, los grandes aparatos profesionales (maquinaria industrial) tendrían más posibilidades de optar a una segunda vida.
- La frecuencia de reemplazo es mayor en los aparatos que en los coches.
- Uno de los problemas de la reutilización de aparatos es la recogida separada. En los vehículos sobrepasa el 70% porque se fomenta su traslado al desguace (planta de tratamiento).
- La mala calidad de los productos es otro factor que dificulta la reparación e implica precios bajos en los productos nuevos.

De lo que se trataría, en definitiva, es de conseguir que puedan comprarse aparatos ya utilizados (o sus componentes) tan fácilmente como se va a un desguace.

Recomendaciones de la ONU para combatir la obsolescencia

Para las economías desarrolladas, habría dos posibilidades de extensión de la vida útil del producto. La primera perspectiva tendría que ver con el código abierto y se basa en la idea de que si los consumidores tienen mejor información, pueden tomar mejores decisiones de compra. En este sentido se recomiendan las siguientes medidas a corto/medio plazo:

  • Legislar contra la obsolescencia programada, como ya se ha hecho en Francia.
  • Introducir unos criterios mínimos de durabilidad en los productos (ecodiseño) y desarrollar estándares de medición, prueba y verificación.
  • Introducir una etiqueta de vida del producto estimada por el fabricante.
  • Extender la garantía del producto favoreciendo al consumidor, como ya se ha hecho en Francia y Portugal.
  • Garantizar por ley el derecho a la reparación. Por ejemplo, reduciendo el IVA de esta actividad y disponiendo de manuales de reparación y piezas de repuesto.
  • Realizar un seguimiento a largo plazo de los productos que más energía consumen permitiría rastrear el impacto de las diferentes generaciones de producto, y sugerir nuevas maneras de extender su vida útil.
  • Educar e informar a los consumidores de la importancia de la durabilidad y reparabilidad frente al consumo irreflexivo.

La segunda perspectiva sería cerrar el círculo y para las empresas supone mantener el control económico sobre sus productos a lo largo de toda su vida útil, incluida la etapa de consumo, a través de modelos comerciales alternativos como el arrendamiento o el pago por uso. Esto incentiva el desarrollo de productos duraderos y reutilizables. Las recomendaciones a corto/medio plazo serían:

  • Introducir la responsabilidad individual del productor para categorías de productos específicos, como ya hace Japón con aires acondicionados, televisores, neveras y lavadoras.
  • Eliminar las barreras legales para el reacondicionamiento y la refabricación, así como las barreras comerciales que prohíben la importación de piezas de productos que se remanufacturarán.
  • Promover modelos de negocios alternativos que transformen a los consumidores de “propietarios” a “usuarios”.
Fuente: http://www.scpclearinghouse.org/sites/default/files/the_long_view_2017.pdf

7 propuestas para fomentar la reutilización

Reutilizar (segunda mano) un producto desechado y evitar su gestión como residuo es lo más deseable desde un punto de vista medioambiental. Sin embargo entraña ciertas dificultades que pueden salvarse con medidas como:

  1. Establecer objetivos legales específicos para la preparación para la reutilización, como ya se ha hecho con los RAEE (del 2 al 4% de lo recogido)
  2. Incentivar el ecodiseño, la durabilidad y la reparabilidad de los productos: poder acceder a su interior, no utilizar pegamentos en vez de tornillos, disponibilidad de piezas de repuesto…
  3. Facilitar un flujo de entrada de residuos a los centros de preparación para la reutilización
  4. Reutiliza

  5. Conservar el potencial de reutilización del producto desechado (electrodoméstico, textil, mueble) empezando por su depósito y recogida separada
  6. Reducir el IVA de productos que han sido preparados para su reutilización
  7. Licitar servicios teniendo en cuenta la preparación para la reutilización (vaciado de inmuebles, derribos, suministros o reemplazos…)
  8. Crear estándares adecuados para los productos preparados para su reutilización, partiendo de que no sean peligrosos ni para el medio ambiente ni para la salud. Por ejemplo, los aparatos eléctricos y electrónicos de segunda mano estarían exentos de cumplir la restricción de ciertas sustancias peligrosas (RoHS)
Fuente: http://www.aeress.org/content/download/6687/51226/file/Propuestas%20de%20AERESS%20al%20paquete%20de%20Econom%C3%ADa%20Circular%20en%20base%20a%20las%20preguntas%20del%20MAPAMA%20realizada%20para%20las%20Jornadas%20del%2018%20de%20septiembre.pdf

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