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Las dudas más comunes al reciclar

Cuando hablamos de reciclar, solemos referirnos a separar los residuos y tirarlos en contenedores específicos. Los tres contenedores de reciclaje más conocidos en España, y también en otros países, son el de papel/cartón, plástico y vidrio. Todos tienen en común que el residuo que va a parar a ellos debe ser un ENVASE. Aunque el de papel también admite, como su nombre indica, folios, revistas, periódicos… Los contenedores de plástico y papel los gestiona en exclusiva Ecoembes, un Sistema Integrado de Gestión, y el de vidrio, Ecovidrio. En relación con estos residuos, Ecoembes ofrece un buscador (también en forma de aplicación móvil) que aclara dónde deben depositarse. No hay que olvidar que el vidrio que no se separa y acaba en los vertederos no se descompone nunca, y el plástico puede tardar hasta 500 años en desaparecer del medio ambiente.

BuscadorEcoembes
El envase de tetrabrik compuesto por cartón, plástico y aluminio se tira en el contenedor amarillo.

Las pajitas para beber líquidos no se consideran envases por lo que van al contenedor de resto.

El rodillo, mandril, bobina o carrete de papel higiénico o papel de cocina se desecha en el contenedor azul. Pero ni los pañuelos ni las servilletas usadas van a ese contenedor, sino al de resto.

Al contenedor verde no se pueden tirar ni cristales de ventanas ni espejos ni vajillas.

Las lámparas o bombillas tampoco van en el contenedor verde. Además, las fluorescentes no deben romperse porque contienen gases peligrosos para la salud.

Las lámparas fluorescentes, de bajo consumo, de descarga y LED; y las pilas y baterías son residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, y se desechan separadamente (en contenedores especiales, tiendas o puntos limpios).

Más información

¿Cómo tiene que ser un electrodoméstico ecológico?

En base a los nuevos criterios de la Comisión Europea para la concesión de la etiqueta ecológica a ordenadores personales, portátiles y tabletas, estos podrían hacerse extensibles a todo tipo de aparatos eléctricos y electrónicos de la siguiente manera:

1. Ahorro en el consumo de energía
2. Ahorro en el consumo de agua (si procede)
3. Reducción/eliminación de sustancias peligrosas específicas en el producto, los subconjuntos y los componentes
4. Prolongación de la vida útil

a) Ensayo de durabilidad y funcionamiento óptimo
b) Garantía completa del producto, de reparación y de sustitución de piezas o componentes

5. Diseño, selección de materiales y gestión al final de la vida útil

EU Ecolabela) Diseño para fácil desmontaje y reutilización o reciclaje
b) Materiales reciclados y reciclables
c) Diseño y materiales embalaje

6. Información al usuario

a) Instrucciones de uso responsable y de eliminación al final de uso.

Es decir, el electrodoméstico ecológico sería aquel que fuese muy eficiente energéticamente, que ha sido diseñado teniendo en cuenta todo un largo ciclo de vida, hecho con materiales sostenibles lo menos tóxicos posible y que ofrece la más completa información al consumidor.

The Eco Declaration
Ecma International (antes European Computer Manufacturers Association) también tiene su declaración medioambiental para productos de tecnologías de la información y comunicación, y electrónica de consumo. En ella se especifican detalles relativos a la política medioambiental (sistemas de gestión y reciclaje) de la empresa, y los siguientes apartados sobre los productos que fabrica:

  1. Sustancias peligrosas
  2. Baterías
  3. Materiales de los consumibles
  4. Materiales del embalaje
  5. Información específica para el reciclaje
  6. Diseño medioambientalmente comprometido (desmontaje, reciclaje, vida útil…)
  7. Consumo energético
  8. Emisiones
  9. Documentación
Ver ECO DECLARACIÓN (en inglés) de ordenadores y monitores

¿Cómo duplicar el reciclaje de RAEE en Europa?

En 2017 Europa recicló aproximadamente el 37% de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) que generó (España el 26%). Podría reciclarse más RAEE si se implementarán estas medidas:

Mejoras que afectan a los productores de aparatos eléctricos y electrónicos (AEE) Mejoras que afectan a los gestores de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE)
Mejora de la normativa ∙ Controles para hacer cumplir la normativa
∙ Establecer objetivos conjuntos de preparación de reutilización y reciclaje, además de objetivos por rendimiento
∙ Sistemas de responsabilidad ampliada del productor
∙ Solicitar los mismos datos para el registro de productores y para las declaraciones de aparatos en toda la Unión Europea
∙ Obligar a declarar las cantidades puestas en el mercado
∙ Hacer cumplir la normativa con inspecciones, actuando contra los operadores no autorizados, compartiendo la responsabilidad de los residuos peligrosos entre todos los agentes implicados
∙ Establecer unos estándares mínimos de calidad para el tratamiento
∙ Establecer objetivos específicos de “preparación para la reutilización”
∙ Armonización en la presentación de informes y sistema de verificación de lo que se informa
Mejora de la eficiencia ∙ Tener en cuenta el desmontaje al diseñar el aparato
∙ Seguimiento del producto desde que se fabrica hasta que se recicla
∙ Sistemas de devolución de los aparatos a sus productores
∙ Desmontar el aparato según dice el fabricante
Mejora en la financiación ∙ Monitorear el canibalizado y las pérdidas económicas que supone
∙ Tener en cuenta el índice de canibalizado en los contratos
∙ Crear grupos de trabajo con las partes interesadas
∙ Monitorear los costes operativos
∙ Definir unos costes operativos mínimos (no negociables) para realizar auditorías de cumplimiento
∙ Convertir el estándar CENELEC EN 50625 en obligatorio para cada operador
Mejora en la concienciación ∙ Incentivar económicamente el reciclaje
∙ Guía práctica para distinguir entre preparación para la reutilización y reutilización
∙ Informar sobre los flujos de RAEE
∙ Proporcionar instrucciones de desmontaje a los usuarios
∙ Intercambiar información relevante para el reciclaje y preparación para la reutilización entre productores
y recicladores
∙ Guía armonizada sobre clasificación y gestión de residuos
∙ Establecer una red de operadores autorizados de preparación para la reutilización
Fuente: http://trinomics.eu/wp-content/uploads/2020/06/Trinomics-2020-Limits-of-Recycling.pdf

Cómo deshacerse de los aparatos eléctricos y electrónicos

Cualquiera que tenga un aparato eléctrico o electrónico usado o viejo tiene dos opciones: destinarlo a su reutilización o desecharlo separadamente del resto de residuos. La primera opción es la más deseable, incluso en el caso de que los aparatos usados no funcionen correctamente. Ese segundo uso solo será posible si se entrega:

֍ a entidades sociales sin ánimo de lucro que arreglan y/o venden esos aparatos,
֍ a empresas dedicadas al mercado de segunda mano con entrega in situ o con recogida a domicilio, o
֍ a través de otras vías de reutilización y alargamiento de la vida útil de los productos, como por ejemplo de particular a particular.

wallapop-televisiones
En el segundo supuesto, la responsabilidad medioambiental de los usuarios de estos aparatos concluye con la entrega del residuo (RAEE) en las instalaciones o puntos de recogida:
֍ de las Entidades Locales. Es decir, en los puntos limpios de los ayuntamientos, que pueden ser:

– fijos: instalación permanente en un punto concreto del municipio.
– móviles: cuando un camión multirresiduo recorre diferentes zonas del municipio.

֍ de los distribuidores. En muchas tiendas que venden estos aparatos hay contenedores específicos donde depositarlos cuando se convierten en residuos.
֍ de los gestores de residuos. Requiere ir a la instalación del gestor autorizado a entregar el RAEE.
֍ con su entrega en las redes de recogida de los productores de AEE. Los productores de aparatos eléctricos y electrónicos son, a grosso modo, los fabricantes o importadores.

¿Qué es el reciclaje químico?

El reciclaje químico generalmente se refiere a tecnologías que descomponen el plástico en combustible o plástico nuevo (repolimerización) con alguna combinación de calor, presión, oxígeno empobrecido, catalizadores y/o disolventes. La pirólisis y la gasificación utilizan calor con oxígeno limitado para descomponer los polímeros sin que haya combustión. Ambas tecnologías pueden funcionar con mezclas de polímeros para producir un aceite similar al diésel y un gas con alto contenido en hidrógeno (H₂) y monóxido de carbono (CO). Las tecnologías basadas en disolventes están aún menos maduras en comparación con la pirólisis y la gasificación. La solvolisis elimina las impurezas del plástico sin descomponer los polímeros, y otras tecnologías disolventes dividen los polímeros en monómeros. Estas últimas tienen una menor huella de carbono porque sus procesos no requieren energía.

Reciclaje químico

Actualmente, el reciclaje químico todavía no está implantado a escala comercial. Las plantas deben superar obstáculos tecnológicos en cada fase del proceso, desde el procesamiento de las materias primas hasta la limpieza y mejora del gas y fuel obtenidos. Por otra parte, cuando se trata de realizar una repolimerización (plástico a plástico) el producto resultante no puede competir con polímeros vírgenes. Sin embargo, el reciclaje químico es útil para los plásticos que no pueden ser reciclados mecánicamente (todo lo que sea films y láminas plásticas), porque de esa forma pueden convertirse en un subproducto (gas, fuel) que se reintroduce en la cadena de valor.

RAEE: Una mina de oro

Los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) suponen un recurso más rico que cualquier depósito natural. Una tonelada de estos residuos puede contener 17 veces más oro que una tonelada extraída de una mina de oro. Además, el reciclaje puede ser de dos a diez veces más eficiente energéticamente que fundir lo que se extrae de las minas: el oro reciclado produce un 80% menos de emisiones de CO₂ que el que es extraído. Y encima de todo, su reciclaje evita que se acumulen en vertederos, donde representan el 70% de lo que se deposita.

La demanda de metales reciclados va en aumento porque reduce la huella ambiental de un producto. Asimismo, si son reciclados están libres de problemas de abastecimiento como los que afectan a los minerales en conflicto. Y si se añade la volatilidad de los precios de las materias primas, el reciclaje se convierte en una fuente de suministro más estable.

La industria de los vehículos eléctricos, consciente de la necesidad de reciclar sus valiosas baterías, está invirtiendo en su reciclaje a gran escala. Ahora mismo es la punta de lanza de otras industrias. Hay que tener en cuenta que, por el momento, la recogida, desmontaje y recuperación suponen una carga económica para los recicladores. Lo más habitual es que los materiales contenidos en los RAEE no puedan extraerse fácilmente y de forma barata. Sin embargo, con un precio del carbón en ascenso y un esperado aumento del rendimiento gracias a la ayuda de tecnologías mejoradas, la balanza se inclinará progresivamente a favor del reciclaje.

Fuente: https://www.lombardodier.com/goldmine

El (complejo) proceso del reciclaje del plástico

El reciclaje de plástico, a excepción del PET, resulta demasiado complejo y costoso. La dificultad del reciclado reside en una de sus características principales: la diversidad. PEAD, PEBD, PP, PVC, PS, PB… son algunas de las variedades RECICLABLES existentes en el mercado y pueden proceder de rechazo industrial, postconsumo y agrícola.

El plástico viene marcado con el Código de Identificación Plástico o RIC (de sus siglas en inglés Resin Identification Code). Con la ayuda de este código se puede hacer una primera separación a grosso modo y luego se hace una separación más exacta, principalmente con métodos de identificación con infrarrojos. El aumento de la automatización en las plantas de selección de envases repercute positivamente en la efectividad de las mismas. En España el 56% de las 96 instalaciones ya son automáticas.

La singularidad de las plantas españolas respecto a otros países de la Unión Europea es que reciclan los cuatro grupos de plásticos: botellas de agua y refrescos, envases de leche y detergentes, bolsas y filmes, así como yogures y bandejas, frente a otros países que se centran en uno o dos de ellos.

Reciclaje plástico

Gráfico elaborado por www.acteco.es

Tras la separación, las balas de plásticos procedentes de la planta de selección de materiales, llegan a la planta de reciclado, donde se trituran, se someten a varias etapas de lavado, se secan, se homogeneizan para formar un aglomerado plástico y se extrusionan formando largos filamentos. Durante el granceado se obtienen unas pequeñas bolitas (granza) que se almacenan en sacos para su uso como nueva materia prima disponible para nuevas aplicaciones.

Para algunos plásticos, la cantidad de energía que se obtiene de la incineración supera la que se necesita para alimentar el proceso de colecta, separación y reciclaje. Las plantas de incineración constituyen la mejor opción para valorizar el plástico. Una parte se transforma en sustitutos de combustible –el plástico es un derivado del petróleo– y se utiliza en las cementeras. Solo se recicla entre el 10 y el 15%. Por cada kilo de plástico reciclado se ahorra un litro de petróleo y 2,5 kilos de CO2.

Sin embargo, no todo el plástico que se arroja al contenedor se recicla. Los que contienen demasiada tinta no son aprovechables, porque la tinta disminuye la viscosidad del plástico y no se pueden reutilizar en el proceso de extrusión del material. Los tubos de pomada o los envases de yogures, ni siquiera cubren los gastos de su propio reciclaje. Antes los tapones que no estaban separados no se reciclaban, pero gracias a las ONGs que los recogen, ya tienen valor y pueden volver a convertirse en plástico de nuevo. Los residuos industriales y del artesanado son los más preciados porque son homogéneos, abundantes y, por lo general, menos sucios.

En conclusión, el reciclaje del plástico consiste en convertirlo en otros objetos no reciclables (lo que se llama downcycling en oposición a upcycling), plásticos de inferior calidad, textiles…

El complicado proceso de reciclaje de RAEE (2ª parte)

El gran desafío de los aparatos eléctricos y electrónicos es facilitar su reciclaje y su recogida separada una vez convertidos en residuos (por ejemplo, a domicilio). Los siguientes pasos para ser reincorporados a un ciclo de producción o de consumo dependerán del tipo de producto que sean:

Televisores de pantalla plana

Los televisores LCD contienen retroiluminación fluorescente. En el momento de reciclarse, se extrae de ellos cualquier sustancia peligrosa, como mercurio, y se separan los diferentes plásticos, metales y placas de circuitos. Muchos de estos elementos pueden volver a procesarse y ser utilizados en nuevos productos.

LCD

Refrigeradores

En primer lugar, los fluidos refrigerantes se drenan y el motor se separa y se recicla. Luego, en una cámara sellada libre de oxígeno, se extraen los gases de la espuma aislante del refrigerador. A continuación, la nevera se tritura en una máquina que se asemeja a una gran licuadora.

Baterías de litio

Las baterías primero se trituran o martillean (dependiendo de su tamaño) y el contenido se sumerge en agua cáustica para neutralizar los electrolitos. Los metales se recuperan y se venden. La solución se filtra para que el carbono pueda recuperarse y prensarse en láminas. Y el litio se convierte en carbonato de litio en forma de polvo blanco fino. Tras un procesado adicional, se puede utilizar para fabricar baterías de dióxido de azufre.

Fuente: https://rethink.ft.com/articles/growing-problem-ewaste/

El complicado proceso de reciclaje de RAEE (1ª parte)

Hay muchos tipos diferentes de plásticos en una cafetera y eso dificulta bastante su reciclaje. Los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) deben reducirse a sustancias esenciales, como si de una actividad minera se tratara. Requieren de un tratamiento especializado que muchas veces se divide entre varias instalaciones o plantas. Es el caso por ejemplo de televisores, plásticos HDPE (polietileno de alta densidad), metales o bombillas.

Las instalaciones de reciclaje deben adaptarse todo el tiempo. Por ejemplo, para los tubos fluorescentes, se cortan los extremos, se aspira el interior y se recicla su polvo de mercurio para hacer nuevas bombillas. Pero en poco tiempo, las bombillas LED comenzarán a introducirse en los centros de reciclaje (su vida útil es de aproximadamente 10 años y ya son populares desde hace siete). Será necesario diseñar un proceso completamente nuevo para tratar con ellas. Cada cierto tiempo, las plantas de tratamiento llegan a un punto de inflexión en el que toda su maquinaria y tecnología tiene que ser reemplazada.

Veolia robot

Uno de los grandes impedimentos a la hora de llevar a cabo el proceso del reciclaje es no saber cómo está ensamblado el producto. Todo el proceso sería mucho más eficiente si los fabricantes incluyeran información útil en sus dispositivos. Podría ser un archivo con instrucciones legibles por robots para proceder al desmantelamiento de la forma más fácil, barata y efectiva. Sin embargo, los fabricantes son, en su mayoría, reticentes a compartir el diseño de sus productos.

Fuente: https://rethink.ft.com/articles/growing-problem-ewaste/

El futuro de los RAEE

Garantizar un sistema de producción y consumo sostenible para los aparatos eléctricos y electrónicos va a requerir grandes esfuerzos de todas las partes interesadas en ellos: productores (normalmente agrupados en sistemas colectivos de responsabilidad ampliada), usuarios, recicladores y responsables políticos. Los primeros probablemente tengan la mejor oportunidad de diseñar un sector electrónico que resista a los continuos avances y que sea sostenible tanto económica como ambientalmente. Son necesarios modelos comerciales que ofrezcan más posibilidades de alargar la vida útil del aparato y su recuperación directa una vez convertido en residuo.

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Los sistemas actuales de gestión de residuos electrónicos no han logrado captar en su totalidad el valor funcional y material de estos residuos. Lo que en parte está relacionado con la falta de incentivos para los actores de la cadena de valor, que promuevan las mejores soluciones (tanto ambientales como financieras) al final de la útil. Del mismo modo, la falta de colaboración entre las partes interesadas en el ciclo de vida del producto ha supuesto un problema para impulsar diseños circulares, que faciliten el reciclaje de los residuos. Actualmente, muchos países en desarrollo o emergentes carecen de políticas efectivas y de infraestructura adecuada para la gestión no solo de los residuos electrónicos, sino también para otros flujos como por ejemplo los sólidos urbanos. Esta situación ofrece una gran oportunidad para países de Asia, África y América del Sur donde se espera un crecimiento tecnológico más rápido. Institucionalizar las actividades informales de reciclaje debería ayudar a crear unas condiciones de trabajo seguras, menor impacto ambiental y establecer una industria de reciclaje más sostenible.

Fuente: http://collections.unu.edu/eserv/UNU:7440/FUTURE_E-WASTE_SCENARIOS_UNU_190829_low_screen.pdf

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