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Reciclaje de lámparas y luminarias

Las lámparas (que comúnmente llamamos bombillas) y luminarias (coloquialmente lámparas, farolas…) también son aparatos eléctricos y electrónicos, y su adecuada gestión una vez se convierten en residuos comienza, como siempre, con su poseedor (arquitectos, empresas de servicios energéticos, diseñadores de iluminación, ingenieros, instaladores, usuario final particular), que debe tomar la iniciativa de depositarlos en el lugar adecuado (punto limpio, contenedores específicos en tiendas o gestor autorizado). Excepto las antiguas bombillas de filamentos (o incandescentes) y las halógenas, que no se consideran aparatos eléctricos y electrónicos, el resto están formadas por complejas mezclas de materiales o sustancias contaminantes (como mercurio), que hacen de su reciclaje una tarea costosa.

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Destino de los materiales extraídos de lámparas y luminarias (Fuente: Ambilamp)

Una vez llegan a la planta, estos residuos se envían a una línea de clasificación para extraer, en primer lugar, los componentes peligrosos que siguen un tratamiento específico. Realizada la separación, se inicia el proceso de fragmentación, que divide las fracciones destinadas a la valorización energética, de aquellas otras que son tratadas para obtener nuevas materias primas para otros procesos industriales. Los materiales recuperados en esta fase son principalmente, metales férricos y no férricos, plástico y vidrio, que se reintroducen nuevamente en el mercado.

El proceso de reciclaje y reutilización supone siempre el ahorro de las materias primas y el consumo de energía necesario para transformarlas, lo que se traduce en una importante reducción de la emisión de CO2 a la atmósfera.

Etiquetado de aparatos eléctricos y electrónicos

En la Unión Europea, con objeto de facilitar la eliminación y recogida separada de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), los productores deben marcar con el símbolo inferior los AEE que introduzcan en el mercado. Además, también es habitual que los aparatos eléctricos y electrónicos lleven una etiqueta con las letras “RoHS”. Esta etiqueta no estandarizada señala que ese producto no lleva más cantidad de la permitida en seis sustancias tóxicas concretas (Restriction of Hazardous Substances):

  • Cadmio(Cd) – 100 mg/kg
  • Plomo (Pb) – 1000 mg/kg
  • Mercurio (Hg) - 1000 mg/kg
  • Cromo hexavalente (Cr (VI)) - 1000 mg/kg
  • Bifenil polibromado (PBB) – 1000 mg/kg
  • Difenil éter polibromado (PBDE) - 1000 mg/kg

Estas restricciones se aplican actualmente en la Unión Europea, Noruega, Turquía, Rusia, Kazajistán, Bielorrusia, India, China, Taiwán, Japón, Corea del Sur, y California.

Etiqueta RAEE

Etiqueta de la Unión Europea

En Japón, se exige a fabricantes e importadores exponer la información de los aparatos que contengan alguna de estas seis sustancias peligrosas. La etiqueta es verde si no se exceden las cantidades máximas de sustancias peligrosas, o si por el contrario, requiere gestionarse en la cadena de suministro para su adecuado reciclaje.

Japón RoHS

Etiqueta de Japón

En China, la ley también obliga a etiquetar los aparatos eléctricos y electrónicos. El punto verde solo debe ponerse cuando se cumple con los niveles máximos de sustancias peligrosas. En caso contrario hay que utilizar el naranja, donde los números indican los años de uso respetuoso con el medio ambiente desde la fabricación. Por ejemplo, en el caso de las baterías sería en torno a 5 años y en el caso de monitores o notebooks sería de 10 años.

China RoHS

Etiqueta de China

Registro de aparatos eléctricos y electrónicos

El Real Decreto 110/2015, de 20 de febrero, sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, dedica su artículo 8 al Registro Integrado Industrial y establece la obligación de que todos los productores de aparatos eléctricos y electrónicos (o su representante autorizado) se inscriban en la sección especial para los productores de aparatos eléctricos y electrónicos del Registro Integrado Industrial (RII-AEE).

El Registro Integrado Industrial (RII) es un registro de carácter informativo y de ámbito estatal, adscrito al Ministerio de Industria, Energía y Turismo, que responde a los requerimientos de la Directiva 2012/19/UE, por la que se obliga al productor de aparatos eléctricos y electrónicos a registrarse en cada uno de los Estados miembros en los que venda.

En la web del RII-AEE se puede realizar o consultar:

  1. La inscripción en el Registro de Productores.
  2. La asignación del número de identificación a los productores o su representante autorizado en el momento de la inscripción.
  3. La declaración de aparatos eléctricos y electrónicos puestos en el mercado.
  4. La asignación de la cuota de mercado para cada productor o sistema colectivo de responsabilidad ampliada del productor (SCRAP, antes Sistema integrado de gestión o SIG) para el establecimiento de las responsabilidades sobre los residuos.
  5. Información relevante relativa a productores y los aparatos que ponen en el mercado.

Las funciones que desempeña el RII-AEE son:

  1. Actúa como registro de los productores (o sus representantes autorizados), de tal manera que un productor no puede poner sus productos en el mercado español si no está inscrito en el RII-AEE.
  2. Proporciona a los productores su número de identificación, elemento crítico sin el cual no pueden comercializar ningún aparato en España.
  3. Dispone de códigos específicos para cada tipo de aparato puesto en el mercado en cada categoría y subcategoría.
  4. Recibe la información de los AEE puestos en el mercado español por todos los productores, clasificados por categorías, subcategorías (en su caso) y usos (doméstico o profesional).
  5. Puede ejercer funciones de control, mediante la solicitud de auditorías a los productores para verificar que la información reportada sobre AEE puestos en el mercado es correcta.
  6. Al disponer de la información de productores y cantidades reportadas, es el agente del sistema que tiene la función de informar al resto de agentes sobre las cuotas de mercado de cada productor y/o los sistemas colectivos de responsabilidad ampliada del productor.

Cómo mejorar la plataforma oficial de gestión de RAEE

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia ha valorado el Proyecto de Orden Ministerial por el que se desarrolla la plataforma electrónica de gestión de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE). Estas son las recomendaciones que hace al respecto:
⊕ Que los costes de la plataforma electrónica sean soportados por los productores de aparatos eléctricos y electrónicos (AEE) en su totalidad, en aplicación del principio de que “quien contamina paga”.
⊕ Que se introduzcan incentivos a los sistemas de responsabilidad ampliada que ofrezcan estímulos para superar los objetivos mínimos.
⊕ Que se mejore el sistema de recogida de RAEE, incluyendo las instalaciones, el control e inspección de las actividades ilegales y los programas de incentivos y sensibilización de los consumidores.
InformeCNMC
Adicionalmente, desde el punto de vista de promoción de la competencia efectiva en los mercados y la regulación económica eficiente, la Comisión resalta aspectos susceptibles de mejora:
⊕ Se considera que debe reforzarse la justificación del margen de error admitido en los pesos de los RAEE.
⊕ Adelantar la fecha de la implementación total de la plataforma electrónica y justificar el calendario gradual de incorporación a ella para los distintos operadores.
⊕ Mejorar la fundamentación del plazo de conservación de los datos de la plataforma electrónica así como las obligaciones de información de las Administraciones Públicas a terceros en materia de RAEE.

Fuente: https://www.cnmc.es/sites/default/files/2456067_8.pdf

El plástico de los RAEE

Los polímeros (plásticos) más usados en aparatos eléctricos y electrónicos son el poliestireno, ABS, polipropileno, policarbonato, poliamida y tereftalato de polibuteno. Actualmente solo se ha reducido la producción de plásticos para pantallas y lámparas. Los plásticos utilizados en el sector automovilístico y en aparatos eléctricos y electrónicos representan entre el 13 y el 16% de toda la demanda europea de plásticos.

Demanda de plástico por sectores en 2017

Demanda de plástico por sectores en 2017

De las 1,2 millones de toneladas de plástico recogidas de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) en 2017, el 75% se exportó y aproximadamente 300.000 toneladas se trataron adecuadamente en instalaciones especializadas de Europa. Sin embargo, su capacidad de reciclaje da para unos 3 millones de toneladas, de modo que permitir la libre circulación de RAEE en los Estados miembros aumentaría las toneladas tratadas.

La presencia de metales preciosos en muchos componentes electrónicos disminuye las operaciones de recuperación de los plásticos, y supone la incineración la mayoría de las veces, o la valorización energética en el mejor de los casos.

Convertir los residuos plásticos en un material de alta calidad es clave para luchar contra el cambio climático y la basura marina, ahorrar recursos naturales y evitar que los residuos acaben en vertederos o incinerados. Lograrlo depende de mejorar el sistema de recogida y la infraestructura de clasificación. Aunque lo más deseable sería que se tuviera en cuenta la reciclabilidad desde el diseño de producto, porque así se ayudaría a las instalaciones a tratar los RAEE de manera más eficiente, garantizando una mayor calidad y variedad de plásticos a tratar.

Fuente: https://www.plasticsrecyclers.eu/engineering-plastics-growing-recycling-market

¿Cómo se reciclan los RAEE?

Los residuos de aparatos eléctricos o electrónicos (RAEE) son un grupo de residuos que, debido a su diversidad, están fabricados con materiales de tipología y naturaleza muy heterogénea: plásticos, metales, vidrios, maderas, cartón o caucho. Además, los materiales que los componen pueden contener sustancias peligrosas, que si no se procesan separadamente mediante gestores especializados, por una mala manipulación o un destino final erróneo se pueden convertir en muy nocivos o suponer un riesgo grave para el medio ambiente y la salud humana.

GUIA_RESIDUOS_DOMESTICOS_ARAGON-25La preparación para la reutilización debe ser una de las primeras opciones en el manejo de residuos, ya que es material y energéticamente la más eficiente. Consiste en la comprobación, limpieza y/o reparación de aparatos descartados para posibilitar que vuelvan a usarse. Su recuperación dependerá en gran medida de una recogida separada y cuidadosa, de forma que no se dañen en la manipulación. Por ejemplo, los cartuchos de tinta, que también son RAEE, pueden ser reutilizados mediante su rellenado.

Para su reciclaje, los RAEE peligrosos se someten a una descontaminación, retirando sus posibles fluidos (refrigerantes, aceites y otros), y desmontando otros componentes peligrosos y valiosos. Tras su desmontaje y descontaminación, los residuos son tratados mediante procesos mecánicos de trituración o fragmentación, generándose diferentes materiales y fracciones que se destinan a operaciones de reciclaje y valorización y, en su caso, materiales no valorizables que se eliminan en vertedero.

Los procesos de reciclaje de las pilas y acumuladores son diferentes dependiendo de su tipología. Por ejemplo, las pilas de botón se valorizan mediante la destilación del mercurio, mientras que las pilas estándar o las baterías de móvil y de los automóviles se someten a un proceso hidrometalúrgico mediante el cual se separan todos los metales que contienen.

Fuente: http://www.aragon.es/estaticos/GobiernoAragon/Departamentos/AgriculturaGanaderiaMedioAmbiente/TEMAS_MEDIO_AMBIENTE/AREAS/RESIDUOS/GUIA_RESIDUOS_DOMESTICOS_ARAGON.pdf

La economía del reciclaje de RAEE

La Asociación Europea de Recicladores de Electrónica (EERA) encargó a la Universidad de las Naciones Unidas un estudio sobre las deficiencias del modelo de negocio del reciclaje de RAEE (residuos de aparatos eléctricos y electrónicos). El análisis quería ofrecer una visión real de los costes operativos del adecuado reciclaje de RAEE, y del extendido “canibalismo” (apropiación de solo aquello que tiene valor económico) que existe en determinados productos, componentes y materiales.

Los sistemas colectivos de responsabilidad ampliada del productor financian el reciclaje de RAEE mediante licitaciones de servicios a empresas de transporte, almacenamiento y tratamiento de esos residuos (*). La economía o las operaciones de reciclaje dependen de dos elementos independientes:

  • Los costes operativos de cada empresa, que incluyen y dependen del grado de cumplimiento la normativa y los servicios prestados (cuanto más legal, más caro).
  • El valor del material obtenido tras el reciclaje, que está muy influenciado por el nivel de calidad/”canibalización” del material entrante.

unu-eera-brochure-online-v5Estas son las recomendaciones derivadas del estudio:
1. Supervisar los costes operativos entre los recicladores de la Unión Europea.
2. Considerar el establecimiento de unos costes mínimos no negociables con los sistemas colectivos de responsabilidad ampliada del productor (SCRAP).
3. Controlar el nivel de canibalismo en diferentes países/mercados y definir unos indicadores, basados en los valores promedio de mercado según las fracciones, para poder estimar las pérdidas económicas que ocasiona.
4. Incluir un “índice de canibalismo” en la negociación de contratos, ya que su impacto económico podría ser mayor que el beneficio.
5. Mejorar la manera de informar sobre los datos de recogida y tratamiento.

Fuente: https://www.eera-recyclers.com/files/unu-eera-brochure-online-v5-002.pdf

(*) Ampliar información en http://gestionderesiduosonline.com/como-se-valoran-los-residuos/

¿A dónde van a parar los RAEE?

La organización Basel Action Network (Red de Acción de Basilea) ha publicado recientemente un informe sobre el flujo ilícito de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE). Para ello han rastreado 314 aparatos desechados en Europa insertando un chip GPS en su interior. De los diez países analizados, Alemania, Italia, Irlanda, Polonia, España y Reino Unido (el que más) son los que permitieron las exportaciones más dudosas de esos dispositivos a países en vías de desarrollo. Según el Convenio de Basilea, esto solo es legal si se hace como aparatos que funcionan y pueden ser reutilizados, cosa que parece poco probable en los casos detectados.

Holes_in_the_Circular_Economy_WEEE_Leakage_from_EuropeEn mayo de 2017, la organización desplegó 45 residuos de tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en las principales ciudades españolas: Madrid, Bilbao, Barcelona, ​​Valencia y Sevilla. Las impresoras, ordenadores y monitores LCD y CRT se entregaron en puntos limpios municipales, y algunos fueron depositados en la calle para observar los flujos informales de estos residuos. España tiene un sistema de reciclaje bien organizado, con contenedores específicos en Madrid, Bilbao y Barcelona, aunque en Valencia y Sevilla son más difíciles de encontrar. En la investigación se descubrió que una pantalla LCD, depositada en el Ecoparque de Picassent (Valencia), fue a parar a Lagos (Nigeria). Sin embargo, doce de los dispositivos rastreados acabaron en empresas de reciclaje y seis no se movieron de los puntos limpios en el año de investigación, lo que podría asimilarse a un 40% de tasa de reciclaje por los cauces adecuados.

Fuente: http://wiki.ban.org/images/f/f4/Holes_in_the_Circular_Economy-_WEEE_Leakage_from_Europe.pdf

El problema del reciclaje de RAEE

Uno de los graves problemas de los aparatos eléctricos y electrónicos es que sus tasas de reciclaje a nivel mundial son bajas. Incluso en la Unión Europea, líder mundial en el reciclaje de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), solo el 35% de esos residuos es oficialmente reciclado. Globalmente la media baja al 20%, de manera que el 80% restante no estaría documentado y, por ejemplo, podría haber sido enterrado bajo tierra (vertedero).

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Esta ausencia de reciclaje supone una losa para la industria electrónica mundial y a medida que los dispositivos se vuelven más numerosos, más pequeños y más complejos, el problema aumenta. En la actualidad, el reciclaje de algunos tipos de RAEE y la recuperación de materiales y metales es un proceso costoso. Las otras partes de estos residuos, principalmente plásticos mezclados con metales y productos químicos, son un problema todavía más difícil de resolver. Estos residuos son complejos y pueden llegar a contener hasta 60 elementos de la tabla periódica. En algunos casos, contienen sustancias químicas peligrosas, como los retardantes de llama, algunos de los cuales son Contaminantes Orgánicos Persistentes incluidos en el Convenio de Estocolmo.

A todo esto hay que añadir la confusión de los consumidores globales sobre cómo deshacerse de ellos. Lo más habitual es que se trate como un desperdicio doméstico normal, sin depositarlo separadamente. Pero los RAEE (que incluyen baterías, bombillas, teléfonos, ordenadores o cables) deben tratarse por separado. Esta falta de concienciación sobre cómo reciclarlos, y la preocupación sobre los datos almacenados en su interior, sugiere que hay muchos RAEE en cajones, dormitorios, garajes y oficinas de todo el mundo esperando a ser gestionados.

Fuente: http://www3.weforum.org/docs/WEF_A_New_Circular_Vision_for_Electronics.pdf

El valor de los aparatos eléctricos y electrónicos

El precio medio de venta de un teléfono inteligente nuevo se situaba en 2016 en torno a los 200€ en todo el mundo, y el de uno usado en unos 118€. Sin embargo, según las estimaciones de la Universidad de las Naciones Unidas, el valor intrínseco de los metales preciosos y los plásticos que contiene un teléfono móvil es de 2€ por unidad. Así pues, el valor de las materias primas es bajo comparado con el precio de un equipo de segunda mano o uno nuevo. Entonces, si todos los teléfonos tuvieran una vida media más larga y pudieran llegar al mercado de segundo mano, su valor sería mayor.

Valor AEE

Es necesario superar el modelo económico ineficiente de “recursos-productos-residuos” y adoptar el sistema de economía circular que intenta mantener el valor de los productos durante el máximo tiempo posible. A tal efecto, debería promoverse la reutilización, la reparación, la redistribución, la readaptación y la refabricación antes de reciclar los materiales. Además, se necesita un sistema de gestión eficiente que impida que los residuos electrónicos entren en otros canales tales como los contenedores de la fracción resto o el reciclado informal. Estas soluciones deben ir acompañadas, además, de un diseño optimizado de los aparatos eléctricos y electrónicos que permita el desmontaje y la reutilización de los componentes, para que no resulte más caro repararlo que comprar uno nuevo. Ese ecodiseño también debe tener en cuenta el futuro reciclaje:

  • Facilitando la recuperación de los materiales valiosos y preciosos
  • Evitando emplear compuestos peligrosos o tóxicos
Fuente: https://www.itu.int/en/ITU-D/Climate-Change/Documents/GEM%202017/GEM%202017-S.pdf

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