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Cómo combatir la obsolescencia

De un tiempo a esta parte, cada vez utilizamos más la palabra “obsolescencia” para poner de manifiesto lo poco que duran nuestros aparatos eléctricos y electrónicos. La lavadora que antes duraba 20 años, ahora apenas dura 10. Y ese sería un ejemplo de larga duración porque la tecnología más avanzada vale igual o más y dura mucho menos. Los ritmos de producción y consumo se han acelerado de manera artificial para que los fabricantes consigan el mayor beneficio posible. Incluso existen diferentes tipos de obsolescencias:

  • Programada: la creada por el mismo fabricante para forzar una nueva venta. Por ejemplo, la impresora que deja de imprimir al llegar a un determinado número de usos.
  • Percibida: cuando sentimos que el producto ya no es útil porque ha sido superado por nuevos modelos.
  • Funcional: cuando el producto deja de cumplir alguna o todas las tareas para las que fue concebido.

Ante estas evidencias, han aparecido voces contrarias a este consumismo vertiginoso y perjudicial para el medio ambiente, incluida la del Parlamento Europeo y su propuesta sobre las ventajas de una vida útil más larga de los productos.

ActualizacionesEntre las soluciones contra la obsolescencia estarían:
1 – Garantizar un mínimo de vida útil
2 – Informar adecuadamente a los consumidores de esa vida útil y si podrá repararlo
3 – Prolongar la vida útil del producto: dándole múltiples usos, disponiendo de piezas de repuesto, diseño que facilite el desmontaje y reparación, compatibilidad universal.
4 – Extender la funcionalidad del software para que no deje obsoleto al hardware

Jornada sobre Prevención y Preparación para la Reutilización de RAEE

Rechaza lo que no necesites,
Reduce lo que necesitas,
Reutiliza lo que consumes,
Recicla lo que no puedas rechazar, reducir o reutilizar
Bea Johnson

El pasado 25 de mayo tuvo lugar en Valencia la primera jornada sobre prevención y preparación para la reutilización de residuos eléctricos y electrónicos (RAEE). El encuentro, organizado por la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural de la Generalitat Valenciana y los Sistemas Colectivos de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP) de RAEE, surge por la urgencia de cumplir con los objetivos impuestos en el Real Decreto 110/2015 en materia de reutilización.

La jornada se dividía en cuatro bloques diferenciados:
1) La prevención desde un punto de vista institucional
2) La prevención desde el punto de vista del productor de los futuros residuos en los sectores de iluminación, tecnología sanitaria y ofimática
3) La reutilización y preparación para la reutilización en una economía circular desde cuatro puntos de vista: productores, administración, ONG y SCRAP
4) Análisis y perspectivas de futuro en materia de prevención

La conclusión evidente de todo lo que se expuso es la necesidad de alargar la vida útil de los productos para así retrasar/evitar su gestión como residuo y el impacto ambiental asociado al producto nuevo que lo reemplazaría.

IHOBE

¿Cómo reducir las emisiones en la gestión de residuos?

Se estima que la gestión de residuos (efectiva o inexistente) es responsable del 4% de emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI). Entre las medidas que pueden adoptarse para reducirlas estarían:

  • Prevenir la producción de residuos mediante el ecodiseño, ampliación de la vida útil del producto, reutilización, etc.
  • Aumentar la recuperación de recursos mediante el reciclaje y la separación de los residuos orgánicos en origen.
  • Reducir el desperdicio de alimentos para limitar las emisiones indirectas de GEI.
  • Reducir las emisiones difusas de metano de los vertederos y las plantas de purificación.
  • Detener la incineración sin recuperación de energía.

emisionesresiduos

Estos son los pasos para reducir los gases (CH4, CO2) producidos con la gestión de residuos. Puesto que el carbono es el elemento químico mayoritario en las emisiones causantes del efecto invernadero, los esfuerzos van a menudo exclusivamente referidos a él. En términos generales, la llamada transición hacia una economía baja en carbono significa:

  • Ahorrar energía en todos los sectores
  • Desarrollar el uso de fuentes de energía renovables
  • Orientarse hacia la bioeconomía (uso eficiente de la madera y residuos agrícolas)
  • Impulsar la economía circular (ecodiseño, reciclaje y reutilización)

Más información

Fuente: http://unfccc.int/files/mfc2013/application/pdf/fr_snbc_strategy.pdf

¿Es posible llegar a cero residuos?

La estrategia del residuo cero consiste en reducir el volumen y la toxicidad de los materiales que conforman los residuos. No es un fin en si mismo sino un movimiento social que apunta directamente al origen del problema: la generación.

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En las cadenas de suministro industrial, por ejemplo, es termodinámicamente imposible lograr un proceso de producción de cero residuos. Puede haber una parte de la cadena que no deje residuos pero no toda. Con la cuarta revolución industrial habrá muchas mejoras en ese aspecto, pero tendremos que continuar gestionando los restos de materiales de antes y después de la cadena, además de lidiar con nuevas formas de residuos. Así, desde el punto de vista técnico no se puede evitar la generación de desperdicios. Podemos reducirlos sustancialmente, podemos diseñar productos pensando en reutilizarlos y reciclarlos, podemos implementar programas de prevención, podemos minimizar e incluso eliminar la presencia de sustancias peligrosas. Pero a la larga su generación siempre será un síntoma de la imperfección del consumo y la producción industrial.

Dada la imposibilidad de erradicación total, el movimiento residuo cero también tiene que ver con no enviar nada a vertedero, la peor de las opciones en la gestión y jerarquía del residuo. De tal modo que si se recicla, composta o valoriza no se considera residuo, sino recurso. Algunos países, como Suiza, ya han logrado este objetivo.

Conama 2016

El Congreso Nacional del Medio Ambiente, Conama, se celebra cada dos años desde 1992 y es el encuentro más importante para los profesionales del sector ambiental. La gestión de los residuos ha tenido tradicionalmente un papel destacado en este congreso, aunque en esta ocasión el protagonismo es mayor por los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU y la apuesta por la economía circular de la UE.

Conama 2016

La prevención de residuos (ecodiseño), el camino hacia el residuo cero y la preparación para la reutilización de RAEE apuntan claramente a evitar el problema que supone la ingente generación de residuos. El vertido cero es prioritario en plásticos, residuos de construcción y demolición (RCD), residuos alimentarios, materias primas críticas y biomasa/bioproductos, y debe llevar asociado una progresiva penalización de su práctica a la vez que incentivar otras formas de valorización. En este sentido, el congreso aborda el desafío del reciclaje de la materia orgánica y soluciones para los residuos de la agricultura, donde solo los envases de fitosanitarios y algunos envases de fertilizantes están gestionados (SIGFITO).

Por último, la atención se centrará en las basuras marinas que suponen un problema global que ha sufrido un incremento en los últimos años. También se tratará el creciente interés por el aprovechamiento económico de los residuos en América Latina y el Caribe, donde urge abordar la gestión de los residuos sólidos urbanos.

Prevenir los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos

Cuando se habla de prevención en materia de residuos surgen dos conceptos implicados: ecodiseño y ciclo de vida del producto. El ecodiseño consiste en la integración de las consideraciones ambientales durante la fase de diseño y desarrollo del producto, teniendo en cuenta todo su ciclo de vida y a la vez, sin comprometer ninguna de las restantes propiedades del producto: coste, seguridad, calidad, utilidad, etc. Por ciclo de vida de un producto se entiende el conjunto de etapas desde la extracción y procesamiento de sus materias primas, la producción, comercialización, transporte, utilización, hasta la gestión final de sus residuos.

Análisis Ciclo Vida

Fuente: Ihobe

Para evaluar el impacto que un diseño puede producir sobre el medio ambiente existen diferentes métodos y entre ellos el análisis del ciclo de vida (ACV) de un producto, considerado como el método más completo, ya que permite evaluar las cargas ambientales asociadas a un producto o proceso, identificando y cuantificando los recursos materiales y energéticos utilizados y las emisiones al medio ambiente, analizando los impactos producidos y, por último, evaluando posibles mejoras. El ACV es una herramienta esencial para conocer el impacto ambiental de un producto en su ciclo de vida, así como una orientación estratégica hacia qué actuaciones debe emprender la empresa con el fin de reducir el impacto ambiental, sin que por ello se trasladen impactos a otras etapas del ciclo de vida del producto.

Un Plan de Prevención de RAEE es un documento técnico en el que se recoge la política de prevención de RAEE de un productor de aparatos eléctricos y electrónicos. Es un requisito legal de obligado cumplimiento establecido en el RD 110/2015. Este plan debe contener:

• Medidas de prevención que se pondrán en marcha.
• Objetivos de prevención a medio plazo (tres años) y largo plazo.
• Cantidad, en aquellos casos en los que sea posible, de los residuos evitados.
• Propuesta de indicadores de seguimiento.


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