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Garantizar el adecuado tratamiento del residuo

¿Cómo se puede asegurar la correcta descontaminación y tratamiento de los residuos, especialmente de los peligrosos?

Muchos residuos acaban en manos de agentes no autorizados y acaban emitiendo a la atmósfera gases contaminantes, o se arrojan a nuestros campos y ríos millones de kilos de residuos con sustancias tóxicas para el medio ambiente y, por extensión, para la salud de flora, fauna y seres humanos.

Por ello es necesario que el sector de la distribución contribuya a que disminuyan las cantidades de residuos que se desvían hacia circuitos ilegales. También es fundamental la concienciación de la ciudadanía, que tiene el deber de tirar cada residuo en su lugar correspondiente con el fin de facilitar su reciclaje y evitar que contamine.

RAEEgestion

Es necesario que se persiga, se inspeccione y se sancione aquellas irregularidades que se contemplen en todos los lugares donde se descubran. Los Sistemas de Responsabilidad Ampliada del Productor (SRAP) deben garantizar un servicio universal y un sistema correcto de tratamiento de los residuos, pudiendo recogerlos en cualquier punto de la geografía española.

Por ejemplo, deberían extenderse los contenedores (de pilas, lámparas, medicamentos, pequeños aparatos eléctricos o electrónicos…) en puntos de venta para recoger de forma selectiva en tiendas, de forma que estas también se comprometan a facilitar la gestión del residuo que los consumidores quieran llevar allí. Todos estos residuos conllevan además la exigencia de la recogida separada, sin mezclar con el resto. La red de las tiendas de distribución (tiendas de electrodomésticos, supermercados, farmacias…) juega un papel fundamental por su proximidad al ciudadano. La recogida de residuos de esta forma permite garantizar la trazabilidad de los residuos, desde que se recogen hasta que se gestionan correctamente.

La gestión de RAEE en España (Segunda parte)

Tras la aprobación de la Directiva 2012/19/UE y la Ley española 22/2011 de Residuos y Suelos Contaminados, el Real Decreto 208/2005 de residuos eléctricos y electrónicos quedó desfasado y tuvo que ser sustituido por el nuevo 110/2015 (*). Si bien la legislación aprobada en 2005 seguía un enfoque tradicional de gestión, que tenía más en cuenta de qué tipo de aparato se trataba y qué se podía hacer con él, la nueva legislación cambia el enfoque y se centra en la economía circular. El RD 110/2015 pasa a agrupar las categorías de los RAEE por materiales y problemáticas para su gestión y reciclado, reduciéndolas a seis:

− Aparatos de Intercambio de Temperatura (frigoríficos, aires acondicionados, radiadores eléctricos, etc.).
− Monitores y pantallas de visualización.
− Lámparas.
− Grandes Aparatos.
− Pequeños Aparatos.
− Equipos de Informática y Telecomunicaciones Pequeños.

RD 110/2015

(Pinchar en la imagen para ampliarla)

Además de tener en cuenta la existencia o no de elementos peligrosos en su composición, el nuevo Real Decreto español incluye por vez primera en Europa un objetivo de Preparación para la Reutilización, lo que impulsa definitivamente el concepto de economía circular. Los objetivos de reutilización entrarán en vigor en agosto de 2017 y sólo se aplicarán para los Grandes Aparatos y para los Equipos de Informática y Telecomunicaciones. Pero obligará a una gestión mucho más pormenorizada que permitirá separar los RAEE que deban ir encaminados a la reutilización de los que solo podrán reciclarse.

(*) Se puede consultar toda la legislación estatal sobre residuos aquí

Fuente: http://cotec.es/media/informe-CotecISBN-1.pdf

La Agenda 21 de los residuos

El Agenda o Programa 21 es un plan integral de acción a nivel mundial, nacional y local en todos los ámbitos en que los que el ser humano tiene un impacto en el medio ambiente. Fue firmada por más de 178 países en la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (UNCED), que tuvo lugar en Río de Janeiro en junio de 1992.

Agenda_21_CoverEntre los objetivos de la agenda en materia de residuos figuran:

  1. Reducción al mínimo de los residuos:
    - Promover el uso eficiente de materiales y recursos, teniendo en cuenta los ciclos de vida de los productos, con el fin de lograr los beneficios económicos y ambientales de utilizar los recursos de manera más eficiente y producir menos residuos.
    - Desarrollar procesos para reducir la generación de residuos, tratar los residuos antes de su eliminación y hacer uso de materiales biodegradables.
    - Reducir hasta donde sea posible la producción de residuos peligrosos, como parte de un sistema integrado de producción menos contaminante.
  2. Aumento al máximo de la reutilización y el reciclado ecológicamente racionales:
    - Aprovechar al máximo las materias primas, utilizando los residuos derivados de los procesos de producción.
    - Estabilizar o reducir la producción de residuos destinados a su eliminación definitiva, formulando objetivos sobre la base del peso, el volumen y la composición de los residuos y promover su separación para facilitar el reciclado y la reutilización.
  3. Facilitar y reforzar la cooperación internacional para la gestión ecológicamente racional de los residuos peligrosos, que incluye la fiscalización y vigilancia de los movimientos transfronterizos de tales desechos, entre ellos los destinados a recuperación, mediante la aplicación de criterios internacionalmente aprobados de determinación y clasificación de los residuos peligrosos y de armonización de los instrumentos jurídicos internacionales pertinentes.
 Fuente: https://sustainabledevelopment.un.org/content/documents/1718a21_summary_spanish.pdf

Etiquetado de aparatos eléctricos y electrónicos

En la Unión Europea, con objeto de facilitar la eliminación y recogida separada de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), los productores deben marcar con el símbolo inferior los AEE que introduzcan en el mercado. Además, también es habitual que los aparatos eléctricos y electrónicos lleven una etiqueta con las letras “RoHS”. Esta etiqueta no estandarizada señala que ese producto no lleva más cantidad de la permitida en seis sustancias tóxicas concretas (Restriction of Hazardous Substances):

  • Cadmio(Cd) – 100 mg/kg
  • Plomo (Pb) – 1000 mg/kg
  • Mercurio (Hg) - 1000 mg/kg
  • Cromo hexavalente (Cr (VI)) - 1000 mg/kg
  • Bifenil polibromado (PBB) – 1000 mg/kg
  • Difenil éter polibromado (PBDE) - 1000 mg/kg

Estas restricciones se aplican actualmente en la Unión Europea, Noruega, Turquía, Rusia, Kazajistán, Bielorrusia, India, China, Taiwán, Japón, Corea del Sur, y California.

Etiqueta RAEE

Etiqueta de la Unión Europea

En Japón, se exige a fabricantes e importadores exponer la información de los aparatos que contengan alguna de estas seis sustancias peligrosas. La etiqueta es verde si no se exceden las cantidades máximas de sustancias peligrosas, o si por el contrario, requiere gestionarse en la cadena de suministro para su adecuado reciclaje.

Japón RoHS

Etiqueta de Japón

En China, la ley también obliga a etiquetar los aparatos eléctricos y electrónicos. El punto verde solo debe ponerse cuando se cumple con los niveles máximos de sustancias peligrosas. En caso contrario hay que utilizar el naranja, donde los números indican los años de uso respetuoso con el medio ambiente desde la fabricación. Por ejemplo, en el caso de las baterías sería en torno a 5 años y en el caso de monitores o notebooks sería de 10 años.

China RoHS

Etiqueta de China

Reciclaje de lámparas y luminarias

En el Real Decreto 110/2015, las lámparas y luminarias conforman la categoría 5 de aparatos eléctricos y electrónicos. Como siempre en estos casos, su correcta recogida y reciclaje comienza con el propietario de los residuos (arquitectos, empresas de servicios energéticos, diseñadores de iluminación, ingenieros, instaladores, usuario final particular), que debe tomar la iniciativa de depositarlos en el lugar adecuado (punto limpio o contenedores específicos en tiendas). Excepto las bombillas de filamentos o incandescentes y halógenas, el resto están formadas por materiales que podemos recuperar y reciclar. Además, algunas lámparas poseen en su interior pequeñas cantidades de mercurio, que se neutraliza para evitar su emisión a la atmósfera.

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Destino de los materiales extraídos de lámparas y luminarias (Fuente: Ambilamp)

Una vez llegan a la planta, este tipo de residuos se envían a una línea de clasificación para separar en primer lugar los componentes peligrosos, que siguen un tratamiento específico. Una vez realizada la separación, se inicia el proceso de fragmentación, que divide las fracciones destinadas a la valorización energética, de aquellas otras que son tratadas para obtener nuevas materias primas para otros procesos industriales. Los materiales recuperados en esta fase son principalmente, metales férricos y no férricos, plástico y vidrio, que se reintroducen nuevamente en el mercado.

El proceso de reciclaje y reutilización supone el ahorro de las materias primas y el consumo de energía necesario para transformarlas, lo que se traduce en una importante reducción de la emisión de CO2 a la atmósfera.

Contaminación encubierta por la brecha digital

El Convenio de Basilea, sobre el control de los movimientos transfronterizos de los desechos peligrosos y su eliminación, prohibía desde su entrada en vigor en 1992 la exportación e importación de residuos contaminantes. La prohibición tenía efecto inmediato para los residuos destinados a ser eliminados y a partir de 1997 para los residuos destinados a ser reciclados. Es el acuerdo ambiental mundial más exhaustivo en materia de residuos, y actualmente ha sido ratificado por 183 países entre los que no están Estados Unidos, que simplemente lo ha firmado.

¿A qué países se exportan estos contaminantes?

Sin embargo, hay evidencias de tráfico ilegal de desechos electrónicos entre los países más desarrollados y menos desarrollados desde 2001 hasta la actualidad. Ghana, Nigeria, China, India y Pakistán son los grandes receptores de esta “mercancía de segunda mano”, enviada con la excusa de reducir la brecha digital entre Norte y Sur. Organizaciones y administraciones públicas envían toda clase de material informático para contribuir al desarrollo tecnológico de los países más desfavorecidos. Pero la prioridad en ellos no es tener un ordenador, sino sobrevivir.

                      

En la Unión Europea, cuyos países miembros han ratificado el convenio, la legislación especifica que los productos son reutilizables si son testados para asegurar su funcionamiento y van correctamente embalados y etiquetados. Aun así, se estima que entre el 25% y el 75% de la mencionada mercancía exportada (uno de cada tres contenedores según las inspecciones aduaneras) está destrozada y no puede ser reutilizada.

El Convenio de Basilea, aunque necesario, se ha mostrado no del todo eficaz a la hora de evitar el llamado “dumping” medioambiental. Hace un año que se aprobaron una serie de directrices técnicas destinadas a ayudar a los países a mejorar la gestión de flujos de residuos críticos, además de unas directrices adicionales sobre los movimientos transfronterizos de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos.

Sanciones en España con relación a los residuos

Las sanciones por infringir la Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados, están tipificadas en el Artículo 47.

a) En el caso de infracciones muy graves:
  1. Multa desde 45.001 euros hasta 1.750.000 euros, excepto si se trata de residuos peligrosos, en cuyo caso la multa podrá ser desde 300.001 euros hasta 1.750.000 euros.
  2. Inhabilitación para el ejercicio de cualquiera de las actividades previstas en esta Ley por un período de tiempo no inferior a un año ni superior a diez.
  3. En los supuestos de infracciones tipificadas en las letras a), b), e), f), i) y k) del artículo 46.2, clausura temporal o definitiva, total o parcial, de las instalaciones o aparatos, por un plazo máximo de 5 años, salvaguardándose en estos casos los derechos de los trabajadores de acuerdo con lo previsto en la legislación laboral.
  4. En los supuestos de infracciones tipificadas en las letras a), b), e), f), g), i) y k) del artículo 46.2, revocación de la autorización o suspensión de la misma por un tiempo no inferior a un año ni superior a diez.
b) En el caso de infracciones graves:
  1. Multa desde 901 euros hasta 45.000 euros excepto si se trata de residuos peligrosos, en cuyo caso la multa será desde 9.001 euros hasta 300.000 euros.
  2. Inhabilitación para el ejercicio de cualquiera de las actividades previstas en esta Ley por un período de tiempo inferior a un año.
  3. En los supuestos de infracciones tipificadas en las letras a), b), e), g), i), j), k) y l) del artículo 46.3, revocación de la autorización o suspensión de la misma por un tiempo de hasta un año.
c) Las infracciones leves se sancionarán con una multa de hasta 900 euros. Si se trata de residuos peligrosos ésta será de hasta 9.000 euros.

En los supuestos de las infracciones reguladas en los apartados 46.2.l) y 46.3.m), el órgano que ejerza la potestad sancionadora podrá acordar también, como sanción accesoria, el decomiso de las mercancías, en cuyo caso determinará su destino final.

China: vertedero global

El problema de los residuos y su reciclado es fundamental para la conservación del medio ambiente. Sin embargo, en muchos países es un asunto de poca importancia para los gobiernos. Un ejemplo es China, que tiene el dudoso honor de albergar uno de los mayores vertederos electrónicos del mundo en la ciudad de Guiyu.

VERTEDERO QUÍMICO

Pero además de residuos electrónicos, China también tiene problemas con las sustancias químicas tóxicas. De hecho este mes de agosto han explotado lugares donde se almacenaban sin las medidas de seguridad necesarias:

- 12 de agosto: explosiones en un almacén de productos químicos del puerto de Tianjin, al norte de China, causan 145 muertos y 800 heridos.
- 22 de agosto: explosión de una planta química en la provincia oriental china de Shandong, y que provocan la muerte de una persona y heridas a otras nueve.

Greenpeace ha pedido al gobierno chino que mejore la gestión de sustancias químicas peligrosas en el país, tras la decimocuarta explosión de este año (Tianjin), ya que ni siquiera se están cumpliendo los requisitos que aparecen en la legislación china. Prueba de esta falta de escrúpulos medioambientales es el hecho de que el almacén de productos tóxicos de Tianjin estuviera a sólo 560 metros de un complejo residencial o a 630 metros de la estación de tren, frente a los 1.000 que impone la ley.

VERTEDERO ELECTRÓNICO

La ciudad china de Guiyu recibía basura electrónica de todo el mundo para reprocesarla, con un costo medioambiental sumamente alto. Lo que la convirtió en el segundo lugar con más polución del planeta y desde hace años se la conoce como Ciudad Veneno.

“Antes, la basura se nos enviaba de otras partes del mundo hacia China. Esa era la principal fuente (de residuos) y el principal problema”, dijo Ma Jun, director de una de las principales ONG ecologistas, el Instituto de Asuntos Públicos y Ambientales. “Pero ahora, China se ha convertido en una potencia consumidora por sí sola”, agregó. Genera 6 millones de toneladas de desechos electrónicos al año, Estados Unidos 7,1 millones y el mundo entero 41,8 millones, según los datos de 2014 de la ONU.

Por si toda esta contaminación no fuera suficiente, China ostenta el dominio sobre el mercado de tierras raras, que podría decirse que se sustenta en su mayor disposición a asumir el impacto ambiental que esta actividad conlleva, a diferencia de otros países.

Los residuos peligrosos

Desde el 1 de junio de 2015 comenzó a aplicarse el Reglamento (UE) 1357/2014 de 18 de diciembre de 2014 por el que se sustituye el anexo III de la Directiva 2008/98/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, sobre los residuos y por la que se derogan determinadas Directivas. Los cambios introducidos más relevantes son:

1. Los recipientes o envases que contengan residuos tóxicos y peligrosos deberán estar etiquetados de forma clara, legible e indeleble, al menos en la lengua española oficial del Estado.

2. En la etiqueta deberá figurar: el código de identificación (características HP) y el código LER del residuo con su correspondiente descripción*. Nombre, dirección y teléfono de productor o poseedor de los residuos. Fechas de envasado y la naturaleza de los riesgos que presentan los residuos, empleando los siguientes pictogramas internacionales:

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3. La etiqueta debe ser firmemente fijada sobre el envase, debiendo ser anuladas, si fuera necesario, indicaciones o etiquetas anteriores de forma que no induzcan a error o desconocimiento del origen y contenido del envase en ninguna operación posterior del residuo. El tamaño de la etiqueta debe tener como mínimo las dimensiones de 10×10 cm. No será necesaria una etiqueta cuando sobre el envase aparezcan marcadas de forma clara las inscripciones indicadas, siempre y cuando estén conformes con los requisitos exigidos.

A) Requisitos adicionales de información: Los productores de residuos peligrosos están obligados a informar a la administración ambiental competente en caso de desaparición, perdida o escape de residuos peligrosos o de aquellos que por su naturaleza o cantidad puedan dañar el medio ambiente.

B) Requisitos de trazabilidad: Cuando se trasladan residuos peligrosos, bien sea en el interior del territorio del Estado o bien desde o hacia otros países, los residuos peligrosos deben ir acompañados de un documento de identificación en el que figuren los datos relativos tanto productor, como al gestor, medio de transporte y características de peligrosidad del residuo, así como su código LER.

C) Prevención de residuos peligrosos: Los productores de residuos peligrosos están obligados a presentar anualmente a las Comunidades Autónomas un estudio de minimización de sus residuos, quedando exentos de esta obligación los pequeños productores, es decir los que generen menos de 10 toneladas.

   

*Se identificarán con letras HP, en lugar de con la letra H, para diferenciar claramente los residuos, de las sustancias. Si dicho residuo figura descrito únicamente con un 
código LER sin asterisco, el residuo será no peligroso. Si el residuo figura descrito
únicamente con un código LER con asterisco, el residuo será peligroso.

Prohibido el mercurio y el cadmio

Las pilas, baterías y demás acumuladores de energía que se vendan en España casi no contendrán mercurio y cadmio, dos metales muy venenosos y contaminantes. Así lo establece el reciente Real Decreto 710/2015, que modifica el anterior 106/2008.

A partir del 1 de octubre, la cantidad de mercurio máxima será del 0,0005% del peso de las pilas botón. Y a partir del 31 de diciembre de 2016, la cantidad de cadmio máxima será del 0,002% del peso de pilas y acumuladores. Hasta ahora el porcentaje de mercurio y de cadmio podía llegar a ser hasta del 2%. El objetivo es eliminar riesgos para la salud, puesto que ya existen sustitutos en el mercado.

 

Pilas, baterías, acumuladores

 

El Real Decreto amplía también el conjunto de objetivos de recogida (del 50% para 2021) de estos residuos para su tratamiento y reciclaje e incorpora al derecho español la Directiva europea (2013/56/UE) para restringir la utilización de sustancias peligrosas y contaminantes en las pilas y baterías. Se mantiene la recogida separada (en puntos limpios municipales, marquesinas de autobuses, contenedores en centros comerciales o en los establecimientos de venta) y el régimen de organización y financiación de la recogida y gestión de estos residuos por parte de los productores, importadores y fabricantes, a través de los denominados Sistemas de Responsabilidad Ampliada del Productor.

Además, el RD 710/2015 introduce mejoras y actualizaciones en la información que han de aportar a las Administraciones Públicas tanto los productores de pilas y acumuladores como las instalaciones de tratamiento y reciclado, y la aplicación del cálculo del nivel de eficiencia de reciclado de conformidad con el Reglamento europeo.

La modificación de este Real Decreto refuerza las obligaciones de aportar una información clara en las instrucciones de las pilas y en su extracción tanto a los consumidores como a los agentes que han de manipularlos. También se introduce un mayor control de la venta por Internet de pilas, acumuladores y baterías, de manera que quien realice la venta deberá comunicar su condición de productor al Registro Integrado Industrial y cumplir con las obligaciones establecidas para estos.


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