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La responsabilidad de los productores de AEE

Los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) representan un desafío mundial porque:

  • la producción de estos dispositivos está sujeta a una red de cadenas de suministro mundiales
  • la generación de estos residuos crece en todo el mundo
  • su prevención y adecuado tratamiento requiere la participación de un conjunto diverso de actores, que a menudo abarcan fronteras nacionales y continentes

UN E-Waste

Es necesario abordar la responsabilidad de las empresas que fabrican estos aparatos. Al observar todo su ciclo de vida, desde el diseño y la producción hasta la eliminación final, es evidente que la mayoría de las iniciativas destinadas a abordar los RAEE se centran en el tratamiento al final de su vida útil (reciclaje y eliminación). De modo que se presta menos atención a la adquisición de materias primas, diseño y producción, o a la reparación, reutilización y reacondicionamiento de AEE. Esto podría deberse a la compleja estructura de los implicados e intereses comerciales que rodean a los RAEE, y a no asumir la totalidad del ciclo de vida por parte de ciertos sectores interesados.

Se debe hacer hincapié en aspectos como la vida útil del producto y el uso por parte de los consumidores, e involucrar a gobiernos y fabricantes de AEE en la regulación de la responsabilidad ampliada del productor (RAP). La RAP debe estar respaldada por la legislación y contar con medidas punitivas, mientras se logran modelos comerciales económicamente atractivos. Esto es importante porque la esperanza de vida y la “modernidad” de estos productos se acortan a marchas forzadas. Los fabricantes de AEE deberían ampliar el ciclo de vida de los productos que venden, además de extender su responsabilidad empresarial más allá de su último uso.

Fuente: http://www.zoinet.org/web/sites/default/files/publications/E-Waste-EMG-WEB.pdf

El impacto medioambiental de los electrodomésticos

La Huella de Consumo es un conjunto de 16 indicadores basados en el análisis de ciclo de vida (ACV) cuyo propósito es cuantificar los impactos ambientales del consumo. Según un reciente estudio, los electrodomésticos que más Huella de Consumo tienen son la nevera, el televisor, el horno y el ordenador portátil.

Al analizar la contribución de los diferentes grupos de productos, la nevera, el lavavajillas, la lavadora, y la televisión se identifican como más relevantes que los demás en términos de impactos ocasionados. Aunque en estos grupos de productos la fase de uso es la que domina en el impacto a lo largo del ciclo de vida, todos vienen experimentando un desarrollo tecnológico continuo hacia un menor consumo energético en esta fase.

Informe_de_Sostenibilidad_del_consumo

Impacto de aparatos eléctricos y electrónicos en las 16 categorías de la Huella de Consumo (clic para ampliar la imagen)

La nevera tiene la mayor contribución en prácticamente todas las categorías de impacto, con la excepción del impacto en términos de agotamiento capa de ozono, donde destaca principalmente el aire acondicionado, y la toxicidad humana cancerígena, en la cual tiene mucho peso el horno. También en términos de uso de minerales y metales el mayor impacto viene de los televisores, seguidos de los ordenadores portátiles y los móviles debido a los importantes requerimientos de metales (algunos de ellos considerados “críticos”) utilizados en sus componentes. De hecho, los electrodomésticos impactan más en el uso de recursos minerales y metales, que la alimentación, movilidad, vivienda o bienes del hogar.

Fuente: https://www.consumo.gob.es/es/system/tdf/prensa/Informe_de_Sostenibilidad_del_consumo_en_Espan%CC%83a_EU_MinCon.pdf?file=1&type=node&id=1126&force=

Índice de reparabilidad

El predominio de los aparatos sin arreglo es un problema tanto para los consumidores como para el planeta, sobre todo si se tiene en cuenta que la basura electrónica es el flujo de residuos que más rápido crece en el mundo.

Para ayudar a los consumidores a elegir productos más reparables, y para incentivar a los fabricantes a facilitar la reparación, Francia ha empezado a exigir una etiqueta de reparabilidad para dispositivos electrónicos como ordenadores portátiles y teléfonos móviles.

Repair scorecard

Con el fin de clasificar a los fabricantes según su apoyo a la reparación, el Fondo de Educación del Grupo de Investigación de Interés Público de EE.UU., con la ayuda de iFixit.com, ha compilado los datos del etiquetado francés de 187 dispositivos de 10 grandes marcas. Dado que la reparación de los productos depende de su capacidad para acceder a los materiales de reparación necesarios, esta nueva valoración también tiene en cuenta si las empresas ejercen presión contra el llamado derecho a reparar, ya sea directa o indirectamente.

Saber qué fabricantes tienen una puntuación más alta o más baja en según qué criterios de reparabilidad, como el precio de las piezas o la documentación de las reparaciones, puede ayudar a los consumidores a entender qué problemas pueden encontrar con un producto determinado. Y al mismo tiempo, permite a los fabricantes mejorar sus productos, porque gracias a esta calificación abandonan prácticas de diseño insostenibles.

Fuente: https://uspirg.org/reports/usp/failing-fix

El coste global de los residuos electrónicos

Los consumidores sustituyen los aparatos electrónicos al menor inconveniente, y pocos eligen la reparación sobre el reemplazo. Y ese aumento en el consumo de la electrónica tiene dos efectos medioambientales adversos:

  1. Incrementa la extracción de minerales escasos como oro, plata, platino, titanio, mercurio, plomo o cobre.
  2. Las grandes cantidades de dispositivos desechados producen unos residuos contaminantes de difícil gestión. En las plantas de reciclaje, los dispositivos tienen que ser laboriosamente ordenados y desmontados, con especial atención a los materiales tóxicos. Esto puede llegar a hacer inviable el negocio de su reciclaje.
¿De quién es la responsabilidad?
  1. La reparación y reutilización son la mejor opción, pero la obsolescencia obstaculiza una segunda oportunidad si los dispositivos antiguos no reciben soporte de fabricantes y desarrolladores. Ellos son los que hacen cada vez menos viable mantener un viejo aparato, incluso haciendo (mal) uso de las actualizaciones de software para acabar de inutilizarlo.
  2. Los gobiernos deben regular la gestión de estos residuos. Además de premiar a las empresas con buenas prácticas (sin obsolescencia programada, que alarguen la vida útil, con programas de recompra y reciclaje de antiguos modelos…) o fomentar la creación de centros de reparación y reutilización, con beneficios sociales añadidos como dar trabajo a personas en riesgo de exclusión social.
  3. Los consumidores pueden resistirse, o al menos retrasar, la adquisición de nuevos dispositivos hasta que realmente los necesiten. Pueden reparar y/o revender dispositivos cuando sea posible. Y sino, como mínimo, los deberían reciclar.

La electrónica siempre ha producido residuos complejos, pero la cantidad y la velocidad de descarte ha aumentado exponencialmente en los últimos años. Hubo un tiempo en que los televisores se mantenían durante más de una década, pero ahora casi no hay ningún dispositivo que dure más de un par de años en manos del propietario original.

Fuente: http://www.theatlantic.com/technology/archive/2016/09/the-global-cost-of-electronic-waste/502019/

¿Mecánico o eléctrico?

Un simple exprimidor de naranja puede desafiar la “electrificación” (alimentación por pila, batería o corriente eléctrica) dominante en nuestra sociedad de consumo. Actualmente existen sofisticados exprimidores de naranja, individuales para uso doméstico o múltiples para uso industrial. Sin embargo, antes eran comunes unos mecánicos técnicamente superiores a los eléctricos porque:

Exprimidor naranja

Requerían menos esfuerzo al solo tener que bajar una palanca.
Eran más robustos y duraderos.
Generaban un residuo (metal) más fácilmente reciclable que los eléctricos (donde hay que separar el motor del plástico).
No gastaban energía porque no se enchufaban.

Este ejemplo pone de manifiesto cómo todo se “electrifica” en la era tecnológica en la que vivimos: bicis, patinetes, juguetes, ropa, relojes… A lo que antes se le daba cuerda, hoy lleva una pila o lo ponemos a cargar. Esta “electrificación” de las cosas conlleva un problema medioambiental al convertirse en residuos, porque es todo mucho más complejo de reciclar y más peligroso si acaba abandonado en el lugar inadecuado.

No se trata de involucionar, sino de buscar la opción más sencilla y sostenible. En eso precisamente consiste el ecodiseño, que busca conseguir el producto más ecológico en todos los sentidos y en todos los sectores productivos. El botijo fue precursor del ecodiseño, en contraposición a las botellas de bebida hechas con plástico.

Todas las categorías de aparatos eléctricos y electrónicos

En la siguiente tabla se puede ver cómo se categorizan todos los aparatos eléctricos y electrónicos (AEE) según el Real Decreto 110/2015, de 20 de febrero, sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos. La lista exhaustiva se describe en la guía oficial del Ministerio de Industria.

Categorías de AEE
1) Aparatos de intercambio de temperatura
Frigoríficos, congeladores, aparatos que suministran automáticamente productos fríos, aparatos de aire acondicionado, equipos de deshumidificación, bombas de calor, radiadores de aceite y otros aparatos de intercambio de temperatura que utilicen otros fluidos que no sean el agua.
2) Monitores, pantallas, y aparatos con pantallas de superficie superior a los 100 cm² Pantallas, televisores, marcos digitales para fotos con tecnología LCD, monitores, ordenadores portátiles, incluidos los de tipo «notebook».
3) Lámparas Lámparas fluorescentes rectas, lámparas fluorescentes compactas, lámparas fluorescentes, lámparas de descarga de alta intensidad, incluidas las lámparas de sodio de presión y las lámparas de haluros metálicos, lámparas de sodio de baja presión y lámparas LED.
4) Grandes aparatos (con una dimensión exterior superior a 50 cm)
Lavadoras, secadoras, lavavajillas, cocinas, cocinas y hornos eléctricos, hornillos eléctricos, placas de calor eléctricas, luminarias; aparatos de reproducción de sonido o imagen, equipos de música (excepto los órganos de tubo instalados en iglesias), máquinas de hacer punto y tejer, grandes ordenadores, grandes impresoras, copiadoras, grandes máquinas tragaperras, productos sanitarios de grandes dimensiones, grandes instrumentos de vigilancia y control, grandes aparatos que suministran productos y dinero automáticamente.
5) Pequeños aparatos (sin ninguna dimensión exterior superior a 50 cm)
Aspiradoras, limpiamoquetas, máquinas de coser, luminarias, hornos microondas, aparatos de ventilación, planchas, tostadoras, cuchillos eléctricos, hervidores eléctricos, relojes, maquinillas de afeitar eléctricas, básculas, aparatos para el cuidado del pelo y el cuerpo, calculadoras, aparatos de radio, videocámaras, aparatos de grabación de vídeo, cadenas de alta fidelidad, instrumentos musicales, aparatos de reproducción de sonido o imagen, juguetes eléctricos y electrónicos, artículos deportivos, ordenadores para practicar ciclismo, submarinismo, carreras, remo, etc., detectores de humo, reguladores de calefacción, termostatos, pequeñas herramientas eléctricas y electrónicas, pequeños productos sanitarios, pequeños instrumentos de vigilancia y control, pequeños aparatos que suministran productos automáticamente, pequeños aparatos con paneles fotovoltaicos integrados.
6) Aparatos de informática y de telecomunicaciones pequeños (sin ninguna dimensión exterior superior a los 50 cm) Teléfonos móviles, GPS, calculadoras de bolsillo, ordenadores personales, impresoras, teléfonos.
7) Paneles fotovoltaicos grandes (con una dimensión exterior superior a 50 cm)

¿Cómo tiene que ser un electrodoméstico ecológico?

En base a los nuevos criterios de la Comisión Europea para la concesión de la etiqueta ecológica a ordenadores personales, portátiles y tabletas, estos podrían hacerse extensibles a todo tipo de aparatos eléctricos y electrónicos de la siguiente manera:

1. Ahorro en el consumo de energía
2. Ahorro en el consumo de agua (si procede)
3. Reducción/eliminación de sustancias peligrosas específicas en el producto, los subconjuntos y los componentes
4. Prolongación de la vida útil

a) Ensayo de durabilidad y funcionamiento óptimo
b) Garantía completa del producto, de reparación y de sustitución de piezas o componentes

5. Diseño, selección de materiales y gestión al final de la vida útil

EU Ecolabela) Diseño para fácil desmontaje y reutilización o reciclaje
b) Materiales reciclados y reciclables
c) Diseño y materiales embalaje

6. Información al usuario

a) Instrucciones de uso responsable y de eliminación al final de uso.

Es decir, el electrodoméstico ecológico sería aquel que fuese muy eficiente energéticamente, que ha sido diseñado teniendo en cuenta todo un largo ciclo de vida, hecho con materiales sostenibles lo menos tóxicos posible y que ofrece la más completa información al consumidor.

The Eco Declaration
Ecma International (antes European Computer Manufacturers Association) también tiene su declaración medioambiental para productos de tecnologías de la información y comunicación, y electrónica de consumo. En ella se especifican detalles relativos a la política medioambiental (sistemas de gestión y reciclaje) de la empresa, y los siguientes apartados sobre los productos que fabrica:

  1. Sustancias peligrosas
  2. Baterías
  3. Materiales de los consumibles
  4. Materiales del embalaje
  5. Información específica para el reciclaje
  6. Diseño medioambientalmente comprometido (desmontaje, reciclaje, vida útil…)
  7. Consumo energético
  8. Emisiones
  9. Documentación
Ver ECO DECLARACIÓN (en inglés) de ordenadores y monitores

Cómo deshacerse de los aparatos eléctricos y electrónicos

Cualquiera que tenga un aparato eléctrico o electrónico usado o viejo tiene dos opciones: destinarlo a su reutilización o desecharlo separadamente del resto de residuos. La primera opción es la más deseable, incluso en el caso de que los aparatos usados no funcionen correctamente. Ese segundo uso solo será posible si se entrega:

֍ a entidades sociales sin ánimo de lucro que arreglan y/o venden esos aparatos,
֍ a empresas dedicadas al mercado de segunda mano con entrega in situ o con recogida a domicilio, o
֍ a través de otras vías de reutilización y alargamiento de la vida útil de los productos, como por ejemplo de particular a particular.

wallapop-televisiones
En el segundo supuesto, la responsabilidad medioambiental de los usuarios de estos aparatos concluye con la entrega del residuo (RAEE) en las instalaciones o puntos de recogida:
֍ de las Entidades Locales. Es decir, en los puntos limpios de los ayuntamientos, que pueden ser:

– fijos: instalación permanente en un punto concreto del municipio.
– móviles: cuando un camión multirresiduo recorre diferentes zonas del municipio.

֍ de los distribuidores. En muchas tiendas que venden estos aparatos hay contenedores específicos donde depositarlos cuando se convierten en residuos.
֍ de los gestores de residuos. Requiere ir a la instalación del gestor autorizado a entregar el RAEE.
֍ con su entrega en las redes de recogida de los productores de AEE. Los productores de aparatos eléctricos y electrónicos son, a grosso modo, los fabricantes o importadores.

Alargascencia contra obsolescencia

El término “alargascencia” se refiere tanto al movimiento creado por la asociación Amigos de la Tierra, como a la acción que busca aumentar la vida útil de los productos, reduciendo, de esta manera, el consumo de recursos naturales. En contraposición, un producto obsolescente es aquel que está volviéndose anticuado.

En Francia ya han constatado que ampliar la vida útil de aparatos eléctricos y electrónicos siempre genera un beneficio, tanto económico como medioambiental. Para ello han analizado lo que sucede en televisores, ordenadores portátiles, smartphones, impresoras, lavadoras, neveras, lavavajillas, secadoras, hornos, aspiradores y microondas. Si estos 11 electrodomésticos duraran 10 años, un hogar podría ahorrarse entre 962 y 1.995 €, y se podría evitar la emisión de 219 a 528 kg de CO₂. Los mayores ahorros se atribuirían a los dispositivos multimedia (80% de ahorro económico y 70% de ahorro de CO₂ emitido) porque son los que menos duran actualmente. El resto de electrodomésticos que duraran 10 años bajarían el ahorro a un 18% en euros y un 30% en CO₂.

El beneficio siempre será mayor cuanto más dure el producto, excepto en los casos cuyo reemplazo sea más positivo debido a mejoras significativas en el consumo energético del aparato. Por ejemplo, sustituir antiguas bombillas halógenas por nuevas bombillas LED.

prolongar-la-vida-útil-de-los-productos

En la legislación española, a diferencia de la francesa, no se proporcionan herramientas que desarrollen los criterios para prolongar la vida útil de los productos y servicios, ni tampoco para proporcionar información a los consumidores por parte de las empresas productoras.

Fuente: https://www.ademe.fr/sites/default/files/assets/documents/evaluation-economique-environnemental-allongement-duree-eee-foyer-2020.pdf

Iniciativa sobre la electrónica circular

Una reciente iniciativa legislativa europea promoverá la prolongación de la vida de los productos e incluirá, entre otras, las siguientes acciones:

  • medidas reguladoras en los sectores de la electrónica y las TIC (incluidos los teléfonos móviles, las tabletas y los ordenadores portátiles) conforme a la Directiva sobre diseño ecológico, de forma que los dispositivos estén diseñados con los criterios de eficiencia energética y de durabilidad, reparabilidad, actualizabilidad, mantenimiento, reutilización y reciclado. El próximo Plan de trabajo sobre diseño ecológico expondrá nuevos detalles a este respecto. Las impresoras y ciertos bienes consumibles, como los cartuchos de tinta, quedarían también cubiertos por la Iniciativa, a menos que el sector alcance un acuerdo voluntario ambicioso en septiembre de 2020;
  • elección de la electrónica y las TIC como sector prioritario para la aplicación del «derecho a reparación», que incluye la actualización de software obsoleto;
  • medidas reguladoras para los cargadores de teléfonos móviles y otros dispositivos similares que incluyan la introducción de un cargador común, el aumento de la durabilidad de los cables para cargadores e incentivos para disociar la compra de cargadores de la compra de nuevos dispositivos;

  • mejora de la recogida y el tratamiento de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos y exploración de las distintas opciones para un sistema de restitución que permita la devolución o reventa de teléfonos móviles, tabletas y cargadores antiguos en toda la UE;
  • revisión de las normas de la UE que imponen restricciones en cuanto a las sustancias peligrosas en aparatos eléctricos y electrónicos y directrices destinadas a mejorar la coherencia con la legislación pertinente, incluido el Reglamento REACH24 y el Reglamento relativo al diseño ecológico.
Fuente: https://eur-lex.europa.eu/resource.html?uri=cellar:9903b325-6388-11ea-b735-01aa75ed71a1.0018.02/DOC_1&format=PDF