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Valorizar un residuo

¿Qué significa valorizar un residuo? Consiste en aprovecharlo al máximo a través de cualquier tratamiento que no suponga ningún perjuicio para la salud humana ni para el medio ambiente.

Estos serían dos ejemplos de valorización:

  • Residuo: envases vacíos contaminados. El primer paso es recoger ese envase de forma separada. La valorización incluye el procedimiento de optimizar el espacio, para lo cual se limpia, se tritura, se prepara y se manda a otro gestor final.
  • Residuo: aceite vegetal usado. La recogida separada en este caso puede ser incluso puerta a puerta en el sector de la hostelería (donde se suministra un bidón de 30-50 litros). Su logística implica que se recoge el bidón lleno a la vez que se deja uno vacío. Ya en la planta se prepara, se limpia, se separan el agua y los restos de frituras y se equilibra la acidez. Cuando hay suficiente aceite para llenar una cisterna de, por ejemplo, 25 toneladas, entonces se manda a una refinería. De esta forma, ese residuo de aceite vuelve a entrar en la economía como materia prima: biocombustible.

jerarquia-residuosLas ventajas de valorizar los residuos son claras, y hacia ellas va encaminada la economía circular:

  1. Se evita la contaminación producida por ese residuo.
  2. Se evita el uso de una materia prima extraída de la naturaleza.
  3. Al obtener valor de él, se contrarresta el coste de su gestión.

Una economía más circular y eficiente en el uso de los recursos

El 6º encuentro de trabajo coorganizado por Ihobe, sociedad pública del Gobierno Vasco, y el Centro Europeo de Conocimiento en Eficiencia de Recursos-EREK tuvo lugar en Madrid el pasado 14 de febrero.

El objetivo era debatir el impacto de la política de productos y el ecodiseño en términos de competitividad. La jornada se centró en el reciclaje y en cómo aumentar la productividad de los materiales que se utilizan en el proceso de producción.

Se dieron a conocer los casos de éxito de Iberdrola, Cemex, Edp, Mahou San Miguel o Saint Gobain Placo, que describieron los pasos que han seguido para hacer su negocio más circular. También se presentaron las experiencias en las empresas vascas A&B Laboratorios de Biotecnología, Cegasa y la cooperativa Urola.

EREK Workshop

En la actualidad, uno de los principales retos a los que se tienen que enfrentar las empresas es a la escasez de materias primas. De acuerdo con las últimas estimaciones realizadas, el consumo mundial per cápita de materiales se ha duplicado, mientras que el consumo de energía primaria se ha triplicado.

También se destacó la importancia de la transmisión de datos para mejorar la eficiencia de los recursos en las cadenas de valor, así como los beneficios económicos y ambientales que las empresas pueden lograr con una estrategia para reducir el uso de materiales.

Fuente: https://www.resourceefficient.eu/en/erek-workshop/compete-more-resource-efficient-and-circular-economy-product-policy-and-eco-design

Blockchain para el reciclaje

Circularise es una empresa emergente de los Países Bajos que ha desarrollado un protocolo de comunicaciones basado en blockchain y aplicable a diferentes cadenas de valor de productos. Su sistema permite a fabricantes, proveedores y recicladores compartir datos de forma segura, monitorizar la ubicación de materias primas, productos o residuos, obtener certificaciones y planificar actividades de logística y reciclaje para materiales específicos.

Circularise_Smart-Questioning

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La economía circular utiliza y reutiliza los recursos naturales de la manera más eficiente posible y extrae el máximo valor de los productos, piezas y materiales al final de su ciclo de vida. Pero su éxito depende en gran medida de una mayor transparencia y comunicación en las cadenas de suministro: diseñadores de productos, industrias manufactureras, distribuidores, el sector de la segunda mano (reparación y reutilización), y la industria del reciclaje y eliminación. Una comunicación transparente crea confianza y por eso muchas empresas desean compartir datos pero manteniendo el control de lo que comparten. Eso es lo que propone Circularise: proporcionar un sistema donde todas las partes puedan responsabilizarse de sus acciones, los resultados de auditorías puedan publicarse y compartirse, y la información pueda intercambiarse de manera flexible. Esto se puede lograr mediante el uso de la tecnología blockchain, que permite a las partes interesadas agregar y tener acceso directo a cualquier información crítica que puedan necesitar, de tal forma que:

  • Los usuarios siguen siendo los propietarios de sus datos, incluso si ya no son dueños del objeto (productos, piezas, materiales, etc.).
  • Los usuarios deciden si comparten los datos y con quién.
  • No se requiere confiar en una parte interesada central.

¿Por qué es prioritaria la economía circular en el sector eléctrico y electrónico?

La cantidad de materias primas y sustancias nocivas empleadas en la fabricación de los aparatos eléctricos y electrónicos (AEE) son incompatibles con el carácter finito de los recursos y los estándares de protección ambiental. Además, la cantidad de RAEE generados es inasumible por las propias capacidades de gestión de residuos, lo que provoca soluciones irregulares como el depósito en vertederos o traslados clandestinos a países en vías de desarrollo.

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Kilos de RAEE generados por habitante al año (pinchar para ampliar)

El sector eléctrico y electrónico afronta un reto particular en cuanto a prevención de residuos se refiere: las características técnicas de los AEE, los breves ciclos de innovación a los que están sometidos y las actuales dinámicas de consumo provocan que a menudo sean desechados cuando todavía son funcionales o fácilmente reparables.

Por tanto, los ámbitos de actuación prioritarios para la economía circular en materia de RAEE serían:
1.  Aumentar la garantía legal de los AEE
2. Regulación específica contra la obsolescencia programada
3. Fomentar los servicios de reparación
4. Establecer unos objetivos específicos de preparación para la reutilización
5. Etiquetado de durabilidad en los AEE
6. Contratación pública ecológica

Las dos primeras opciones en la jerarquía de residuos son la prevención y la preparación para la reutilización, por lo que resulta especialmente importante avanzar en un tipo de diseño y producción de AEE que tenga en cuenta y facilite la reparación de estos productos y su posible actualización, así como su reutilización, desmontaje y reciclado. También la gestión de estos residuos debe optar por aquellas técnicas de valorización que optimicen la recuperación de aparatos y piezas con el menor gasto posible de energía y nuevos materiales (preparación para la reutilización, reparación, actualización) por encima de las técnicas de eliminación (vertido, incineración).

Fuente: http://www.actualidadjuridicaambiental.com/wp-content/uploads/2018/11/2018_11_12_Puentes_RAEE-economia-circular.pdf

La ciudadanía y la economía circular

La ciudadanía está muy lejos de tener un comportamiento de consumo “circular”. La colaboración entre diferentes agentes (públicos y privados) es clave para cambiar el modelo de producción, y también el de consumo. La concienciación de los consumidores pasa por mensajes directos y concretos que motiven un cambio de actitud. Además, se deben comunicar más y de forma más clara los esfuerzos que las empresas llevan a cabo en cuanto a sostenibilidad, para que también lleguen a sus clientes. La forma más efectiva de que los consumidores sean más “circulares” es que se les incentive económicamente. Por ejemplo con:

  • Descuentos para que devuelvan el producto al final de su vida útil (envases, aparatos eléctricos…).
  • Descuentos por utilizar un producto o servicio de forma eficiente (por ejemplo, envases rellenables en vez de usar y tirar).

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Las administraciones públicas deberían potenciar el cambio a modelos más circulares a través de:

  • Una hoja de ruta concreta con objetivos marcados, que sean ambiciosos y que potencien la transformación del modelo.
  • Un diálogo constante con las empresas para trabajar en la misma línea y evitar que la normativa o la desregulación impidan la implementación de procesos circulares.
  • Una mesa de trabajo sobre estrategias circulares con todos los actores (entidades sociales, universidades…) y con la implicación ciudadana.
  • Incentivos a las empresas más “circulares” y penalizaciones a las menos sostenibles.
Fuente: https://static1.squarespace.com/static/5970906d4c0dbf748f1594a5/t/5b3a218a352f5378b7dd5ee0/1530536354668/EconomiaCircular_CAST.PDF

Una economía circular para los aparatos eléctricos y electrónicos

Entre las 50 medidas para una economía 100% circular que Francia planea adoptar, destacan las siguientes relacionadas con los aparatos eléctricos y electrónicos:

1) Fortalecer la reutilización y la reparación,
• permitiendo a las entidades sociales financiar el diagnóstico de reparación de los equipos eléctricos y electrónicos para los usuarios.
• extendiendo a la reparación de equipos eléctricos y electrónicos la obligación de ofrecer repuestos de la misma manera que sucede en el sector automovilístico.

2) Reforzar la obligación de los fabricantes y distribuidores de dar información sobre la disponibilidad de piezas de repuesto para equipos eléctricos y electrónicos, y mobiliario.

3) Desde el 1 de enero de 2020, se deberá indicar obligatoriamente la información sobre la facilidad de reparación de los equipos eléctricos y electrónicos. La etiqueta, al igual que la energética, mostraría la posición del producto según un ranking preestablecido de reparabilidad.

4) Reforzar la aplicación efectiva de la garantía legal en los comercios. Esta garantía legal debería actuar como palanca para favorecer el ecodiseño de los productos, por ejemplo al extender su duración y facilitar su práctica para los consumidores.

5) Alentar a las administraciones a donar los bienes amortizados, tales como libros, muebles, equipos eléctricos y electrónicos que ya no utilicen y estén en buen estado, a organizaciones de la economía social y solidaria.

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Ecodiseño

El ecodiseño consiste en la incorporación de criterios ambientales en el proceso de diseño de un producto, de manera complementaria al resto de criterios considerados habitualmente como costes, ergonomía, especificaciones técnicas, usabilidad… Se calcula que hasta el 80% del impacto ambiental de los productos se determina en la fase de diseño.

El ecodiseño es incluso obligatorio, según la normativa europea, para algunas categorías de producto como son los aparatos eléctricos y electrónicos. Se pretende así mitigar la amenaza que suponen para el medio ambiente.
La incorporación de criterios ambientales ya desde la fase de diseño de cualquier producto, servicio o modelo de negocio permite alcanzar cotas mayores de mejora ambiental y de circularidad, a la vez que aporta un valor adicional para el consumidor. El 72% de los ciudadanos de la Unión Europea están dispuestos a pagar más por ecoproductos y ecoservicios.

Algunas estrategias de ecodiseño habituales a nivel de producto son:
• Desmaterialización o reducir la cantidad de material necesario para fabricar un producto
• Emplear materias primas renovables, reciclables o recicladas
• Eficiencia o máximo rendimiento con un mínimo consumo
• Modularidad o diseño por componentes intercambiables
• Reparabilidad, que incluye la facilidad de desmontaje
• Durabilidad

El ecodiseño es clave dentro de la economía circular, que busca no perder el valor del recurso/producto en la etapa postconsumo: manteniéndolo, reparándolo, reutilizándolo, remanufacturándolo o reciclándolo, para evitar que sea desechado.

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Ejemplo de ecodiseño de Slowwalk Footwear®

Lineal vs. circular

A nuestro ritmo actual de consumo, estamos gastando los recursos 1,5 veces más rápido que lo que la naturaleza tarda en renovarlos. En este contexto surgen iniciativas que buscan alejarse de una economía lineal basada en un modelo de fabricación-uso-disposición, y orientarse hacia una economía circular basada en un modelo de reducción-reutilización-reciclaje, centrándose en minimizar el desperdicio y reciclar o reutilizar todos los productos finales. La economía circular mantiene los recursos en uso tanto tiempo como sea posible, extrae el máximo valor de ellos, y recupera y regenera productos y materiales al final de su ciclo de vida. Los productos deben estar diseñados para durar, deben fabricarse con componentes reciclados, y deben ser fáciles de mantener y reutilizar en toda su cadena de valor.

Para los fabricantes existen beneficios significativos con este enfoque más allá de salvar el planeta. La volatilidad de los recursos conduce a un flujo de materias primas impredecible, costes fluctuantes y cambios en la regulación. La reducción de la dependencia de estas materias primas les ayudaría a controlar costes y operaciones.

El caso de los aparatos eléctricos y electrónicos es recurrente en lo que a economía circular se refiere, por el uso intensivo de recursos problemáticos que requieren (como por ejemplo, el coltán) y los ciclos de vida tan cortos que tienen. Los sistemas de alquiler/arrendamiento y reparación/reventa tendrían todo el sentido en muchos de estos aparatos.

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Fuente: http://www.euromonitor.com/the-global-circular-economy-the-impact-of-reduce-re-use-recycle-on-consumer-markets/report

Recomendaciones de la ONU para combatir la obsolescencia

Para las economías desarrolladas, habría dos posibilidades de extensión de la vida útil del producto. La primera perspectiva tendría que ver con el código abierto y se basa en la idea de que si los consumidores tienen mejor información, pueden tomar mejores decisiones de compra. En este sentido se recomiendan las siguientes medidas a corto/medio plazo:

  • Legislar contra la obsolescencia programada, como ya se ha hecho en Francia.
  • Introducir unos criterios mínimos de durabilidad en los productos (ecodiseño) y desarrollar estándares de medición, prueba y verificación.
  • Introducir una etiqueta de vida del producto estimada por el fabricante.
  • Extender la garantía del producto favoreciendo al consumidor, como ya se ha hecho en Francia y Portugal.
  • Garantizar por ley el derecho a la reparación. Por ejemplo, reduciendo el IVA de esta actividad y disponiendo de manuales de reparación y piezas de repuesto.
  • Realizar un seguimiento a largo plazo de los productos que más energía consumen permitiría rastrear el impacto de las diferentes generaciones de producto, y sugerir nuevas maneras de extender su vida útil.
  • Educar e informar a los consumidores de la importancia de la durabilidad y reparabilidad frente al consumo irreflexivo.

La segunda perspectiva sería cerrar el círculo y para las empresas supone mantener el control económico sobre sus productos a lo largo de toda su vida útil, incluida la etapa de consumo, a través de modelos comerciales alternativos como el arrendamiento o el pago por uso. Esto incentiva el desarrollo de productos duraderos y reutilizables. Las recomendaciones a corto/medio plazo serían:

  • Introducir la responsabilidad individual del productor para categorías de productos específicos, como ya hace Japón con aires acondicionados, televisores, neveras y lavadoras.
  • Eliminar las barreras legales para el reacondicionamiento y la refabricación, así como las barreras comerciales que prohíben la importación de piezas de productos que se remanufacturarán.
  • Promover modelos de negocios alternativos que transformen a los consumidores de “propietarios” a “usuarios”.
Fuente: http://www.scpclearinghouse.org/sites/default/files/the_long_view_2017.pdf

Minería urbana

Jane Jacobs proclamó en Muerte y vida de las grandes ciudades (1961) que “las ciudades son las minas del futuro”. La madrina de los urbanistas predijo en cierta forma el auge de la minería urbana al darle una definición antes de que el mismo término existiera. En la actualidad haría referencia al reciclaje de minerales (como hierro, cobre, oro, plata…) extraídos de los residuos de la ciudad, ya sean edificios, infraestructuras, máquinas o aparatos.
Minería urbana
Vertederos y ciudades contienen metal desechado de todo tipo (vigas, tuberías, cables, vías de tranvías, restos industriales) que queda enterrado como si de una mina se tratara. A pesar de que aún no se haya perfeccionado la forma de separar pequeños trozos de metal de los materiales en los que están incrustados, la extracción desde estas minas urbanas tiene más ventajas que extraer los minerales directamente de la tierra. Además, el esfuerzo se ve recompensado gracias a que permiten un reciclaje continuo sin pérdida de calidad.

La idea de la minería urbana también puede ampliarse hasta el reciclaje y la reutilización sistemática de toda clase de residuos generados por los seres humanos, de manera que apenas hiciera falta recurrir a la naturaleza para producir nuevos bienes.

Aunque la visión de Jane Jacobs está aún muy lejos de convertirse en realidad, la incesante generación de residuos ha evidenciado la necesidad de ponerla en práctica y conseguir que los recursos entren en un círculo infinito (llámese ciudad) del que nunca salgan (y no lleguen a llamarse residuos).


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