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El reciclaje perfecto

El reciclaje es el proceso por el que materiales usados se convierten en nuevos productos evitando que se desperdicien recursos, y reduciendo el consumo de materias primas, de energía y la contaminación de aire y agua.

Algunos flujos de residuos se reciclan de forma perfecta. Por ejemplo, un residuo como es el plomo resume lo que es el reciclaje circular perfecto. Hace 32 años que cerró en España la última mina de plomo y, desde ese momento, el 100% del plomo que se utiliza en productos tan necesarios como las baterías de arranque de los vehículos, es reciclado. Además, cada vez que se recupera una pieza de estaño o plomo, se compensa el 99% de emisiones a la atmósfera del material empleado. Reciclar metales resulta muy eficiente y otro ejemplo es el cobre, que también puede reciclarse continuamente sin pérdida. El hierro y el acero son los materiales más reciclados del mundo y están entre los más fáciles de volver a procesar porque pueden separarse magnéticamente del resto de residuos.

Latas

De igual manera el vidrio se puede reciclar hasta el infinito sin ningún tipo de degradación. Sin embargo, hay que señalar que reciclar tres toneladas de vidrio solo ahorra una tonelada de CO₂ emitido; mientras que reciclar una tonelada de metal (aluminio de latas) o de papel (o cartón) ahorra cerca de tres toneladas de CO₂. El aluminio se puede reciclar infinitas veces sin pérdida, pero el papel y cartón no.

Todos tienen en común que su reciclaje SOLO es perfecto si se desechan de la forma adecuada, porque de lo contrario pueden convertirse en una pesadilla para el medio ambiente. Y para conseguir hacerlo extensivo a todos los productos es necesario que en la fase de diseño y fabricación se tenga en cuenta que al final de su vida útil puedan ser fácilmente reciclados al 100%, además de emplear esos mismos materiales reciclados en vez de materias primas durante su fabricación.

Contaminación encubierta por la brecha digital

El Convenio de Basilea, sobre el control de los movimientos transfronterizos de los desechos peligrosos y su eliminación, prohibía desde su entrada en vigor en 1992 la exportación e importación de residuos contaminantes. La prohibición tenía efecto inmediato para los residuos destinados a ser eliminados y a partir de 1997 para los residuos destinados a ser reciclados. Es el acuerdo ambiental mundial más exhaustivo en materia de residuos, y actualmente ha sido ratificado por 183 países entre los que no están Estados Unidos, que simplemente lo ha firmado.

¿A qué países se exportan estos contaminantes?

Sin embargo, hay evidencias de tráfico ilegal de desechos electrónicos entre los países más desarrollados y menos desarrollados desde 2001 hasta la actualidad. Ghana, Nigeria, China, India y Pakistán son los grandes receptores de esta “mercancía de segunda mano”, enviada con la excusa de reducir la brecha digital entre Norte y Sur. Organizaciones y administraciones públicas envían toda clase de material informático para contribuir al desarrollo tecnológico de los países más desfavorecidos. Pero la prioridad en ellos no es tener un ordenador, sino sobrevivir.

                      

En la Unión Europea, cuyos países miembros han ratificado el convenio, la legislación especifica que los productos son reutilizables si son testados para asegurar su funcionamiento y van correctamente embalados y etiquetados. Aun así, se estima que entre el 25% y el 75% de la mencionada mercancía exportada (uno de cada tres contenedores según las inspecciones aduaneras) está destrozada y no puede ser reutilizada.

El Convenio de Basilea, aunque necesario, se ha mostrado no del todo eficaz a la hora de evitar el llamado “dumping” medioambiental. Hace un año que se aprobaron una serie de directrices técnicas destinadas a ayudar a los países a mejorar la gestión de flujos de residuos críticos, además de unas directrices adicionales sobre los movimientos transfronterizos de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos.

Sellado y recuperación ambiental de un vertedero

Los vertederos deben estar situados y diseñados de tal forma que cumplan con el requisito de evitar la contaminación del suelo y de las aguas subterráneas y superficiales, garantizando la recogida y retirada de los lixiviados, y la captación y extracción de los gases que se puedan generar para evitar las emisiones a la atmósfera. Este requisito se debe mantener, no sólo durante la fase de explotación y operación de las instalaciones, sino que se debe prolongar a lo largo de todo el periodo de mantenimiento post-clausura que en ningún caso será inferior a 30 años.

El proceso de sellado de un vertedero no se basa únicamente en el cubrimiento con tierras de los residuos depositados, sino que incluye la desratización, el desmontaje y desconexión de la red de alumbrado, la demolición de edificaciones, el tratamiento de lixiviados, la desgasificación*, la evacuación de aguas pluviales y la recuperación paisajística de la zona con la plantación de arbustos de raíz corta y de encinas, pinos y almendros.

TRISOPLAST

El material para sellar un vertedero no solo ha de ser impermeable, sino que debe permanecer inalterable con el paso del tiempo, y es necesario que resista importantes alteraciones físico-químicas provocadas por los contaminantes albergados en la masa de residuos que pueden verse movilizados internamente. La barrera mineral Trisoplast resuelve estos problemas a base de bentonita con un polímero especialmente formulado, que se mezcla y amasa con arena, y luego se extiende y compacta con procedimientos de construcción civil ordinarios. La mezcla arena-bentonita-polímero se transforma en una estructura fuerte y densa, similar a la de un gel, formada por una red de enlaces químicos que resulta más eficaz que los materiales naturales empleados tradicionalmente. El sistema se desarrolló en Holanda hace ya más de 10 años y en este plazo ha conseguido allí una cuota de mercado superior al 90%.

Comparativa sellado vertedero
* La desgasificación consiste en la extracción de biogás, a través de unas chimeneas que se conectan con una estación de regulación y medida. Esto evita la emisión a la atmósfera de metano, un gas con efecto invernadero 24 veces superior al CO2.

China: vertedero global

El problema de los residuos y su reciclado es fundamental para la conservación del medio ambiente. Sin embargo, en muchos países es un asunto de poca importancia para los gobiernos. Un ejemplo es China, que tiene el dudoso honor de albergar uno de los mayores vertederos electrónicos del mundo en la ciudad de Guiyu.

VERTEDERO QUÍMICO

Pero además de residuos electrónicos, China también tiene problemas con las sustancias químicas tóxicas. De hecho este mes de agosto han explotado lugares donde se almacenaban sin las medidas de seguridad necesarias:

- 12 de agosto: explosiones en un almacén de productos químicos del puerto de Tianjin, al norte de China, causan 145 muertos y 800 heridos.
- 22 de agosto: explosión de una planta química en la provincia oriental china de Shandong, y que provocan la muerte de una persona y heridas a otras nueve.

Greenpeace ha pedido al gobierno chino que mejore la gestión de sustancias químicas peligrosas en el país, tras la decimocuarta explosión de este año (Tianjin), ya que ni siquiera se están cumpliendo los requisitos que aparecen en la legislación china. Prueba de esta falta de escrúpulos medioambientales es el hecho de que el almacén de productos tóxicos de Tianjin estuviera a sólo 560 metros de un complejo residencial o a 630 metros de la estación de tren, frente a los 1.000 que impone la ley.

VERTEDERO ELECTRÓNICO

La ciudad china de Guiyu recibía basura electrónica de todo el mundo para reprocesarla, con un costo medioambiental sumamente alto. Lo que la convirtió en el segundo lugar con más polución del planeta y desde hace años se la conoce como Ciudad Veneno.

“Antes, la basura se nos enviaba de otras partes del mundo hacia China. Esa era la principal fuente (de residuos) y el principal problema”, dijo Ma Jun, director de una de las principales ONG ecologistas, el Instituto de Asuntos Públicos y Ambientales. “Pero ahora, China se ha convertido en una potencia consumidora por sí sola”, agregó. Genera 6 millones de toneladas de desechos electrónicos al año, Estados Unidos 7,1 millones y el mundo entero 41,8 millones, según los datos de 2014 de la ONU.

Por si toda esta contaminación no fuera suficiente, China ostenta el dominio sobre el mercado de tierras raras, que podría decirse que se sustenta en su mayor disposición a asumir el impacto ambiental que esta actividad conlleva, a diferencia de otros países.


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