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¿Cómo reducir las emisiones en la gestión de residuos?

Se estima que la gestión de residuos (efectiva o inexistente) es responsable del 4% de emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI). Entre las medidas que pueden adoptarse para reducirlas estarían:

  • Prevenir la producción de residuos mediante el ecodiseño, ampliación de la vida útil del producto, reutilización, etc.
  • Aumentar la recuperación de recursos mediante el reciclaje y la separación de los residuos orgánicos en origen.
  • Reducir el desperdicio de alimentos para limitar las emisiones indirectas de GEI.
  • Reducir las emisiones difusas de metano de los vertederos y las plantas de purificación.
  • Detener la incineración sin recuperación de energía.

emisionesresiduos

Estos son los pasos para reducir los gases (CH4, CO2) producidos con la gestión de residuos. Puesto que el carbono es el elemento químico mayoritario en las emisiones causantes del efecto invernadero, los esfuerzos van a menudo exclusivamente referidos a él. En términos generales, la llamada transición hacia una economía baja en carbono significa:

  • Ahorrar energía en todos los sectores
  • Desarrollar el uso de fuentes de energía renovables
  • Orientarse hacia la bioeconomía (uso eficiente de la madera y residuos agrícolas)
  • Impulsar la economía circular (ecodiseño, reciclaje y reutilización)

Más información

Fuente: http://unfccc.int/files/mfc2013/application/pdf/fr_snbc_strategy.pdf

La ley del carbono

Un equipo internacional de seis investigadores ha propuesto una hoja de ruta para la rápida descarbonización del planeta, cuyo eje central sería una llamada ley del carbono. Esta ley se basa en la ley de Moore, una predicción que señala que el poder de procesamiento de las computadoras se duplica cada 24 meses. Como la de Moore, la ley del carbono no es científica ni jurídica, sino una proyección de lo que podría suceder. Según esta, las emisiones humanas de dióxido de carbono (CO2) deberían reducirse a la mitad cada década a partir de 2020 para llegar a emisiones nulas a mitad de siglo, y poder cumplir con el Acuerdo de París por el clima.

Ley del carbono

Esta ley ofrece un marco sencillo para crear normativas a corto plazo menos ambiguas y más ambiciosas, entre las que estarían duplicar las energías renovables en el sector energético cada cinco a siete años, mejorar las tecnologías para eliminar el carbono de la atmósfera y reducir rápidamente las emisiones procedentes de la agricultura y la deforestación. Este escenario daría como resultado una probabilidad del 75% de limitar el calentamiento global a 2°C. Pero el riesgo más grave es que las economías emergentes, como Sudáfrica, crezcan por el camino convencional por pura inercia. Los esfuerzos internacionales deben dirigirse a incentivar un desarrollo con bajas emisiones de carbono.

Fuente: http://science.sciencemag.org/content/355/6331/1269.full

Lo más básico del carbono

El carbono (C) es el cuarto elemento químico más abundante (tras el hidrógeno, helio y oxígeno) del Universo conocido y el componente fundamental de los compuestos orgánicos. Tiene la propiedad de enlazarse con otros átomos de carbono y otras sustancias para formar un número casi infinito de compuestos. El carbono elemental existe en dos formas cristalinas bien definidas: diamante y grafito. Otras formas con poca cristalinidad son carbón vegetal, coque y negro de humo. Todas ellas tiene muchas aplicaciones industriales.

El ciclo del carbono consiste en su paso cíclico del aire a las plantas que lo absorben, los animales que ingieren las plantas, hasta el aire de nuevo por la descomposición de los animales. También se transforman en hidrocarburos y otras sustancias que con el tiempo se convierten en carbón, turba, gas natural, petróleo y otros combustibles fósiles. La combustión de estos materiales produce dióxido de carbono (CO₂).

efecto invernadero

El cambio climático es provocado por un aumento de los gases de “efecto invernadero” (GEI) en la atmósfera. La mayor parte de la luz que atraviesa la atmósfera corresponde a la zona visible del espectro; ni el dióxido de carbono ni el vapor de agua absorben esta radiación, por lo que llega a la superficie terrestre. La Tierra refleja parte de la energía solar en forma de radicación infrarroja (calorífica, menos energética) que sí es absorbida por ambas sustancias, por lo que no escapa al exterior. Al retener parte de la energía que el suelo emite al haber sido calentado por la radiación solar, se produce un efecto similar al observado en un invernadero.

8 consejos para reducir tu huella de carbono

La huella de carbono es la forma de cuantificar las emisiones de gases de efecto invernadero que son liberados a la atmósfera directa o indirectamente. Tres cuartas partes de los GEI que se emiten corresponden al dióxido de carbono (CO₂). La quema de carbón, gas natural y petróleo para electricidad y calefacción es la mayor fuente única de emisiones globales de GEI (ver gráficos). Incluye también el consumo de esa electricidad, por lo que minimizarlo contribuye a reducir esas emisiones. Y de ahí también que sea absolutamente necesario dejar de lado esos combustibles fósiles y optar por fuentes de energía renovables. Realizar este cambio a nivel individual puede resultar complicado para una gran mayoría. Sin embargo, estos ocho consejos sí son fáciles de seguir por tod@s:

1 – Ahorra electricidad: apaga y desenchufa todo lo que no uses, y lo que uses, mejor en “modo económico”.

2 – Para iluminar, la tecnología LED es la más eficiente.

3 – Termostato a 21ºC en invierno y a 25ºC en verano.

4 – No utilices secadora: ni de ropa, ni de pelo, ni de manos.

5 – Ahorra papel: todo digital e imprime lo imprescindible.

6 – Evita lo que sea de usar y tirar: reutilizar es la clave.

7 – Camina. Si no, bicicleta. Si no, transporte público. Si no, comparte coche. Si no, coche eléctrico.

8 – Cultiva plantas o planta un árbol. La fotosíntesis es la mejor manera de neutralizar el CO₂ que ya se ha emitido a la atmósfera.

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Fuente: Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC, datos de 2010)

Declaración ciudadana para promover Ciudades Bajas en Carbono

La semana pasada tuvo lugar en Medellín (Colombia), el primer Foro Mundial de Ciudades Bajas en Carbono. Con el lema “Construyendo Soluciones Colectivas”, este encuentro internacional buscaba soluciones colectivas al problema de la contaminación por carbono que existe en las áreas urbanas. Así, por ejemplo, en la sesión “Una ciudad de cero residuos” se proponía el rediseño de los ciclos de vida de los recursos de manera que puedan volverse a utilizar, con el objetivo de minimizar la generación de basura.

Declaración de los ciudadanos

De este foro surgió también una declaración de intenciones, suscrita por los habitantes de las ciudades, para lograr reducir las emisiones de gases de efecto de invernadero, mitigar el cambio climático y tener ciudades más sostenibles. En este sentido, “una rápida descarbonización de los sistemas socio-ecológicos humanos aparece como opción deseable para el desarrollo humano sostenible”. Estas son las 10 medidas propuestas para conseguirlo:

  1. Intensificar la sensibilización y la educación sobre el cambio climático
  2. Hacer hincapié en la importancia de la innovación social, así como tecnológica
  3. Fomentar la participación de todos los interesados en la creación del cambio urbano
  4. Fomentar la diversidad biológica y social en nuestras ciudades
  5. Financiar la transición post-carbono y vender activos públicos de los combustibles fósiles
  6. Cambio hacia formas de generación de energía renovable y limpia
  7. Dar prioridad a las formas de carbono sostenibles y bajas de transporte urbano
  8. Construir una economía circular y mejorar la gestión de residuos urbanos
  9. Integrar la agricultura urbana en el diseño de nuestras ciudades
  10. Medir, monitorear e informar sobre los problemas del cambio climático

Ciudades Bajas en Carbono

Reciclaje de lámparas y luminarias

En el Real Decreto 110/2015, las lámparas y luminarias conforman la categoría 5 de aparatos eléctricos y electrónicos. Como siempre en estos casos, su correcta recogida y reciclaje comienza con el propietario de los residuos (arquitectos, empresas de servicios energéticos, diseñadores de iluminación, ingenieros, instaladores, usuario final particular), que debe tomar la iniciativa de depositarlos en el lugar adecuado (punto limpio o contenedores específicos en tiendas). Excepto las bombillas de filamentos o incandescentes y halógenas, el resto están formadas por materiales que podemos recuperar y reciclar. Además, algunas lámparas poseen en su interior pequeñas cantidades de mercurio, que se neutraliza para evitar su emisión a la atmósfera.

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Destino de los materiales extraídos de lámparas y luminarias (Fuente: Ambilamp)

Una vez llegan a la planta, este tipo de residuos se envían a una línea de clasificación para separar en primer lugar los componentes peligrosos, que siguen un tratamiento específico. Una vez realizada la separación, se inicia el proceso de fragmentación, que divide las fracciones destinadas a la valorización energética, de aquellas otras que son tratadas para obtener nuevas materias primas para otros procesos industriales. Los materiales recuperados en esta fase son principalmente, metales férricos y no férricos, plástico y vidrio, que se reintroducen nuevamente en el mercado.

El proceso de reciclaje y reutilización supone el ahorro de las materias primas y el consumo de energía necesario para transformarlas, lo que se traduce en una importante reducción de la emisión de CO2 a la atmósfera.

El reciclaje perfecto

El reciclaje es el proceso por el que materiales usados se convierten en nuevos productos evitando que se desperdicien recursos, y reduciendo el consumo de materias primas, de energía y la contaminación de aire y agua.

Algunos flujos de residuos se reciclan de forma perfecta. Por ejemplo, un residuo como es el plomo resume lo que es el reciclaje circular perfecto. Hace 32 años que cerró en España la última mina de plomo y, desde ese momento, el 100% del plomo que se utiliza en productos tan necesarios como las baterías de arranque de los vehículos, es reciclado. Además, cada vez que se recupera una pieza de estaño o plomo, se compensa el 99% de emisiones a la atmósfera del material empleado. Reciclar metales resulta muy eficiente y otro ejemplo es el cobre, que también puede reciclarse continuamente sin pérdida. El hierro y el acero son los materiales más reciclados del mundo y están entre los más fáciles de volver a procesar porque pueden separarse magnéticamente del resto de residuos.

Latas

De igual manera el vidrio se puede reciclar hasta el infinito sin ningún tipo de degradación. Sin embargo, hay que señalar que reciclar tres toneladas de vidrio solo ahorra una tonelada de CO₂ emitido; mientras que reciclar una tonelada de metal (aluminio de latas) o de papel (o cartón) ahorra cerca de tres toneladas de CO₂. El aluminio se puede reciclar infinitas veces sin pérdida, pero el papel y cartón no.

Todos tienen en común que su reciclaje SOLO es perfecto si se desechan de la forma adecuada, porque de lo contrario pueden convertirse en una pesadilla para el medio ambiente. Y para conseguir hacerlo extensivo a todos los productos es necesario que en la fase de diseño y fabricación se tenga en cuenta que al final de su vida útil puedan ser fácilmente reciclados al 100%, además de emplear esos mismos materiales reciclados en vez de materias primas durante su fabricación.

7 metas contra el cambio climático en materia de residuos

Los países, regiones o comunidades y ayuntamientos empiezan a tomarse en serio el cambio climático y las medidas a adoptar para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Como siempre sucede, unos van más adelantados que otros. En España, por ejemplo, el País Vasco tiene aprobada una Estrategia de Cambio Climático 2050. Hasta 2020 ya espera haber reducido sus emisiones con respecto a 2005 en torno al 24%. Esta reducción se conseguiría, principalmente, mediante medidas de ahorro y eficiencia energética, el impulso de las energías renovables, la promoción del transporte público y la reducción de la generación de residuos. Este último apartado se desglosa en las siguientes metas:

  1. Fomento de la prevención, reutilización y reciclaje de los residuos urbanos.
  2. Promoción del ecodiseño de envases y embalajes y las etiquetas ecológicas acreditables con el objetivo de minimizar la generación de residuos de envases.
  3. Definición e implantación de medidas de fiscalidad ambiental (ej: canon de vertido, pago por generación, tasa a la extracción de materias primas) así como incentivos fiscales para minimizar la generación de residuos, la extracción de recursos y el depósito en vertedero.
  4. Fomento de la valorización de biorresiduos, impulsando el compostaje y favoreciendo el uso de compost producido.
  5. Apoyo al establecimiento de redes y centros de reutilización y preparación para la reutilización de residuos (ej: mercados de segunda mano).
  6. Desarrollo de líneas de pre tratamiento en todas las corrientes de residuos para asegurar el vertido cero.
  7. Implantación de instrumentos para optimizar la recogida selectiva de residuos.

KLIMA 2050

El dióxido de carbono (CO₂) y su huella (Segunda parte)

¿Podríamos alcanzar cero emisiones en 2050 y conseguir un sistema energético 100% renovable que permita abastecer a todo el mundo? Estas son las tres vertientes desde las que eliminar el CO₂:

· Eficiencia energética: reduciendo el consumo de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural) y el consumo energético superfluo. También resulta de gran ayuda la calificación energética (de electrodomésticos, edificios, vehículos).

· Sustitución energética: producir energía de fuentes renovables (viento, agua, sol, tierra) y utilizar combustibles con un contenido de carbono más bajo (hidrógeno).

· Absorción y captura del carbono:

  • De forma natural (absorción): los científicos sugieren que entre 20 y 25 por ciento del dióxido de carbono que la gente está bombeando al aire está siendo absorbido por los árboles y otras plantas. De modo que aumentar su cantidad en forma de bosques, zonas verdes, etc. es una de las estrategias más eficaces.
  • De forma artificial (captura): el secuestro de carbono procesa el combustible antes de quemarlo, mezclándolo con oxígeno o vapor, para obtener un gas de síntesis al cual se sustrae el CO₂ que, sometido a determinada presión, se licua y puede ser almacenado en depósitos subterráneos. Más controvertida que la anterior estrategia.

A nivel individual, estos pequeños gestos también suponen una gran contribución:

Cómo reducir CO2

El dióxido de carbono (CO₂) y su huella (Primera parte)

El año 2014 fue el más caluroso desde 1880, primer año del que se tienen registros. Este calentamiento global se ha producido por las crecientes emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI). Los GEI más importantes de larga duración son: dióxido de carbono (CO₂), metano (CH4), óxido nitroso (N₂O).

La huella de carbono permite cuantificar esas emisiones de gases de efecto invernadero que son liberados a la atmósfera como consecuencia de una actividad determinada:

Actividades que generan GEI

Tonelada de CO2

La huella de carbono se expresa en toneladas de dióxido de carbono. A modo de ejemplo, una tonelada de CO₂ es prácticamente lo que emite el europeo medio para alimentarse, calentarse, desplazarse… en algo más de un mes. Esta cuantificación nos permite ser conscientes del impacto que genera cualquier actividad en el calentamiento global, convirtiendo de esta manera la huella de carbono en una herramienta de sensibilización de gran valor.

En la segunda parte de este post descubriremos cómo llegar a las “cero emisiones” de dióxido de carbono.


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