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Algunos consejos de la ONU para ser más sostenibles

  1. Tomar duchas cortas en vez de baños.
  2. Comer menos carne, aves y pescado. La carne emplea más recursos para llegar al plato que los vegetales.
  3. Congelar los alimentos si no hay posibilidad de comerlos antes de que se estropeen.
  4. Compostar los residuos orgánicos.
  5. Reciclar los residuos reciclables: papel, vidrio, envases ligeros, aceite y otros residuos especiales y contaminantes.
  6. Comprar en las tiendas del vecindario. Cuanto más próximo es el producto, más sostenible.
  7. Comprar los productos sin envases o mínimamente empaquetados.
  8. Planificar comidas y compras. Hacer listas de la compra y evitar comprar más alimentos de los que se necesita, especialmente si son perecederos.
  9. Llevar bolsas de la compra de casa.
  10. Comprar en tiendas de segunda mano y donar lo que no se usa para que pueda reutilizarse.
  11. Sellar las fugas de aire en ventanas y puertas para aumentar la eficiencia energética.
  12. Reemplazar los electrodomésticos rotos y las bombillas fundidas por otros energéticamente más eficientes.
  13. Si se utiliza un lavavajillas, no enjuagar la vajilla antes.
  14. Evitar precalentar el horno. A menos que necesite una temperatura de cocción precisa, comience a calentar la comida justo cuando encienda el horno.
  15. Usar cerillas. No requieren petróleo, a diferencia de los encendedores de plástico.
  16. Tener el coche en condiciones. Un automóvil bien ajustado emitirá menos gases contaminantes.
  17. Quitar la nieve acumulada de forma manual, sin máquinas ruidosas que gastan electricidad.
  18. Instalar paneles solares en casa, si hay posibilidad.

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La ley del carbono

Un equipo internacional de seis investigadores ha propuesto una hoja de ruta para la rápida descarbonización del planeta, cuyo eje central sería una llamada ley del carbono. Esta ley se basa en la ley de Moore, una predicción que señala que el poder de procesamiento de las computadoras se duplica cada 24 meses. Como la de Moore, la ley del carbono no es científica ni jurídica, sino una proyección de lo que podría suceder. Según esta, las emisiones humanas de dióxido de carbono (CO2) deberían reducirse a la mitad cada década a partir de 2020 para llegar a emisiones nulas a mitad de siglo, y poder cumplir con el Acuerdo de París por el clima.

Ley del carbono

Esta ley ofrece un marco sencillo para crear normativas a corto plazo menos ambiguas y más ambiciosas, entre las que estarían duplicar las energías renovables en el sector energético cada cinco a siete años, mejorar las tecnologías para eliminar el carbono de la atmósfera y reducir rápidamente las emisiones procedentes de la agricultura y la deforestación. Este escenario daría como resultado una probabilidad del 75% de limitar el calentamiento global a 2°C. Pero el riesgo más grave es que las economías emergentes, como Sudáfrica, crezcan por el camino convencional por pura inercia. Los esfuerzos internacionales deben dirigirse a incentivar un desarrollo con bajas emisiones de carbono.

Fuente: http://science.sciencemag.org/content/355/6331/1269.full

Lo más básico del carbono

El carbono (C) es el cuarto elemento químico más abundante (tras el hidrógeno, helio y oxígeno) del Universo conocido y el componente fundamental de los compuestos orgánicos. Tiene la propiedad de enlazarse con otros átomos de carbono y otras sustancias para formar un número casi infinito de compuestos. El carbono elemental existe en dos formas cristalinas bien definidas: diamante y grafito. Otras formas con poca cristalinidad son carbón vegetal, coque y negro de humo. Todas ellas tiene muchas aplicaciones industriales.

El ciclo del carbono consiste en su paso cíclico del aire a las plantas que lo absorben, los animales que ingieren las plantas, hasta el aire de nuevo por la descomposición de los animales. También se transforman en hidrocarburos y otras sustancias que con el tiempo se convierten en carbón, turba, gas natural, petróleo y otros combustibles fósiles. La combustión de estos materiales produce dióxido de carbono (CO₂).

efecto invernadero

El cambio climático es provocado por un aumento de los gases de “efecto invernadero” (GEI) en la atmósfera. La mayor parte de la luz que atraviesa la atmósfera corresponde a la zona visible del espectro; ni el dióxido de carbono ni el vapor de agua absorben esta radiación, por lo que llega a la superficie terrestre. La Tierra refleja parte de la energía solar en forma de radicación infrarroja (calorífica, menos energética) que sí es absorbida por ambas sustancias, por lo que no escapa al exterior. Al retener parte de la energía que el suelo emite al haber sido calentado por la radiación solar, se produce un efecto similar al observado en un invernadero.

8 consejos para reducir tu huella de carbono

La huella de carbono es la forma de cuantificar las emisiones de gases de efecto invernadero que son liberados a la atmósfera directa o indirectamente. Tres cuartas partes de los GEI que se emiten corresponden al dióxido de carbono (CO₂). La quema de carbón, gas natural y petróleo para electricidad y calefacción es la mayor fuente única de emisiones globales de GEI (ver gráficos). Incluye también el consumo de esa electricidad, por lo que minimizarlo contribuye a reducir esas emisiones. Y de ahí también que sea absolutamente necesario dejar de lado esos combustibles fósiles y optar por fuentes de energía renovables. Realizar este cambio a nivel individual puede resultar complicado para una gran mayoría. Sin embargo, estos ocho consejos sí son fáciles de seguir por tod@s:

1 – Ahorra electricidad: apaga y desenchufa todo lo que no uses, y lo que uses, mejor en “modo económico”.

2 – Para iluminar, la tecnología LED es la más eficiente.

3 – Termostato a 21ºC en invierno y a 25ºC en verano.

4 – No utilices secadora: ni de ropa, ni de pelo, ni de manos.

5 – Ahorra papel: todo digital e imprime lo imprescindible.

6 – Evita lo que sea de usar y tirar: reutilizar es la clave.

7 – Camina. Si no, bicicleta. Si no, transporte público. Si no, comparte coche. Si no, coche eléctrico.

8 – Cultiva plantas o planta un árbol. La fotosíntesis es la mejor manera de neutralizar el CO₂ que ya se ha emitido a la atmósfera.

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Fuente: Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC, datos de 2010)

Declaración ciudadana para promover Ciudades Bajas en Carbono

La semana pasada tuvo lugar en Medellín (Colombia), el primer Foro Mundial de Ciudades Bajas en Carbono. Con el lema “Construyendo Soluciones Colectivas”, este encuentro internacional buscaba soluciones colectivas al problema de la contaminación por carbono que existe en las áreas urbanas. Así, por ejemplo, en la sesión “Una ciudad de cero residuos” se proponía el rediseño de los ciclos de vida de los recursos de manera que puedan volverse a utilizar, con el objetivo de minimizar la generación de basura.

Declaración de los ciudadanos

De este foro surgió también una declaración de intenciones, suscrita por los habitantes de las ciudades, para lograr reducir las emisiones de gases de efecto de invernadero, mitigar el cambio climático y tener ciudades más sostenibles. En este sentido, “una rápida descarbonización de los sistemas socio-ecológicos humanos aparece como opción deseable para el desarrollo humano sostenible”. Estas son las 10 medidas propuestas para conseguirlo:

  1. Intensificar la sensibilización y la educación sobre el cambio climático
  2. Hacer hincapié en la importancia de la innovación social, así como tecnológica
  3. Fomentar la participación de todos los interesados en la creación del cambio urbano
  4. Fomentar la diversidad biológica y social en nuestras ciudades
  5. Financiar la transición post-carbono y vender activos públicos de los combustibles fósiles
  6. Cambio hacia formas de generación de energía renovable y limpia
  7. Dar prioridad a las formas de carbono sostenibles y bajas de transporte urbano
  8. Construir una economía circular y mejorar la gestión de residuos urbanos
  9. Integrar la agricultura urbana en el diseño de nuestras ciudades
  10. Medir, monitorear e informar sobre los problemas del cambio climático

Ciudades Bajas en Carbono

El dióxido de carbono (CO₂) y su huella (Primera parte)

El año 2014 fue el más caluroso desde 1880, primer año del que se tienen registros. Este calentamiento global se ha producido por las crecientes emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI). Los GEI más importantes de larga duración son: dióxido de carbono (CO₂), metano (CH4), óxido nitroso (N₂O).

La huella de carbono permite cuantificar esas emisiones de gases de efecto invernadero que son liberados a la atmósfera como consecuencia de una actividad determinada:

Actividades que generan GEI

Tonelada de CO2

La huella de carbono se expresa en toneladas de dióxido de carbono. A modo de ejemplo, una tonelada de CO₂ es prácticamente lo que emite el europeo medio para alimentarse, calentarse, desplazarse… en algo más de un mes. Esta cuantificación nos permite ser conscientes del impacto que genera cualquier actividad en el calentamiento global, convirtiendo de esta manera la huella de carbono en una herramienta de sensibilización de gran valor.

En la segunda parte de este post descubriremos cómo llegar a las “cero emisiones” de dióxido de carbono.


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